domingo, 10 de septiembre de 2017

Fotos 10K Bomberos Zaragoza 2017

En el enlace se pueden ver y descargar las 552 fotos que he hecho en el km 7, zona de la Expo. Creo que he comenzado por fotografiar a los que han acabado la carrera en 45 minutos más o menos. Y de ahí hasta el coche escoba. No saldrá todo el mundo pero sí la mayor parte. Y entre todas alguna foto chula sí que ha salido.  Aquí podéis ver una pequeña selección:










Las 552 fotos aquí:   https://photos.app.goo.gl/qFoTt5wdZfxBkkBw2

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domingo, 4 de junio de 2017

Defensa del trote cochinero

Hay días en los que uno no tira y por demás. A mi me pasa a menudo últimamente cuando salgo a correr. En vez de sentir esa sensación de alegre ligereza que muestran los (y sobre todo "las") modelos que salen en las portadas del Runner's World, me cuesta una barbaridad resistir la tentación de pararme y echar a andar. Cada zancada es un suplicio. Es cierto que llevo unos meses, desde principios de año,  en los que entre unas cosas y otras he reducido la frecuencia de salidas semanales a una media de 2, cuando lo recomendable es como mínimo 3. Pero en fin. El caso es que haciendo de tripas corazón, a veces no sé ni cómo, hasta ahora consigo aguantar hasta el final. Eso sí, a costa de ir arrastrándome por ahí a una velocidad tan ridícula que me adelantan hasta los caracoles. Vamos, lo que en el argot se denomina ir a "trote cochinero".

Las portadas de las revistas en general, y las de correr en particular, nos venden una imagen claramente edulcorada de la realidad. Sí, hay días en los que uno se encuentra corriendo tan feliz y pletórico como la chica de  arriba (aunque quizá sin ese atractivo y elegancia, qué se le va a hacer). Pero lo que no se suele decir es que también hay otros muchos momentos en los que se sufre. Se sufre como un perro. Y aunque no se hable mucho de ello todos los corredores han pasado y pasarán por eso en muchas ocasiones. Que quede claro.

Aunque técnicamente la expresión "trote cochinero" se refiere a ese estilo de correr con pasitos cortos y rápidos que recuerdan el trote poco glamuroso de los gorrinos camino del matadero, por extensión suele aplicarse también al correr lento, cansino, poco fluido, carente de frescura. A esta acepción me refiero en el presente texto. O sea, justo lo contrario a lo de la foto. 

Hay una definición alternativa que leí por algún sitio que describía esta forma de correr como aquella en la que "parece que corres pero en realidad no te desplazas". Jeje. Es un poco exagerado, pero en algunos casos se aproxima bastante a la realidad. De hecho se podría dar la paradójica circunstancia de que alguien andando a buen ritmo te adelantara.  Y llegados a este punto, alguien, (puede que el mismo "alguien" de la frase anterior) podría pensar: "pues para eso, qué más te da ir andando." ¡Craso error! La velocidad podrá ser la misma. Incluso inferior si me apuras. Pero el esfuerzo de correr aunque sea a trote cochinero es inmensamente mayor que el de ir andando. No pretendo denostar con esta aseveración al sano y universal ejercicio de andar, por supuesto. Pero no tiene nada que ver. Nada.

La diferencia entre andar y correr sería equiparable a la que hay entre estar de pie y saltar a la comba: infinita, aproximadamente.

Y esto es debido a que nuestro planeta Tierra, a pesar de lo mal que lo tratamos, nos quiere con locura y tiene un empeño realmente extraordinario en que no nos separemos de él. Por lo que en cada zancada, para contrarrestar esa fuerza (que no es otra que la de nuestro propio peso) e impulsarnos hacia arriba, aunque solo sean unos centímetros, necesitamos una gran cantidad de energía. Por el contrario al caminar nuestro centro de gravedad permanece a una altura constante del suelo, por lo que solo gastamos energía en desplazarnos horizontalmente.

En resumen. Lo que quería decir es que no hay que desanimarse  por muy despacio que vayamos corriendo. Ir por ahí al trote cochinero también es correr. Y la diferencia con ir andando sigue siendo enorme. Casi infinita.

lunes, 6 de marzo de 2017

Nuevo éxito en el maratón de Sevilla

Foto tomada prestada de la web vamosacorrer.com
No, no he sido yo quien ha corrido el maratón de Sevilla. Contravendría una de las restrictivas normas que exijo a las  pocas carreras en las que  participo: el poder desplazarme desde mi casa a la linea de salida en pantalón corto sin más accesorios que mi tarjeta de transporte ciudadana. Pero...  se podría decir que he participado en esa carrera "por poderes".  
Como diría el gran Goyo Jimenez, no lo cuento, lo pongo tal cual sucedió:

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Bandeja de entrada de mi correo electrónico:

El 17 dic 2016, a las 4:27 p. m., B.  escribió:


Hola :Llevo preparando el Maratón de Sevilla con planes complicados que no cumplo.Tengo 48 años y dos hijas, trabajo.... que te voy a contar.
He corrido 5 medias en torno a las 2 horas (siempre acabo cómoda y sonriendo )
Acabo de ver tu plan y voy a seguirlo. Hoy corrí 1h 40 y fíjate, en tu plan habría sido 1 hora. Mucho mejor.😀
Solo quiero acabarlo dignamente. Comparto tu filosofía.
Ya te voy contando.
Saludos,

B.
Enviado desde mi iPad


18 de diciembre de 2016, 19:52 Ramón escribió:

Hola B.

¡Cuánto me alegra recibir tu correo!
La verdad es que aunque sé que hay gente que lee mi blog, muy pocas veces me dejan comentarios o me envían un email.
Espero sinceramente que te sirva mi plan. Yo pienso que te irá bien. Sobre todo plantéate que el día de la carrera debes salir a un ritmo mas lento que en tus medias. Y fundamental: no dejarte llevar por la euforia de los primeros km y mantener el ritmo previsto. 
Bueno. Mucha suerte. Y me encantaría que me contaras  como te va el entrenamiento, y la carrera claro.
Un abrazo y muchos ánimos.

Ramón

Dos meses más tarde...

El 25 feb. 2017 18:08, B. escribió:
Hola !!!! Recuerdas mi mensaje hace un par de meses? Pues siiiiii lo logré, el domingo pasado terminé cómoda y sonriendo mi primer maratón: 4h 14 '.en Sevilla.
Tu plan fantástico.
Saludos,

B.
Enviado desde mi iPad

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Corto aquí el intercambio de mensajes que por supuesto continuó con mi agradecimiento y enhorabuena a B. por haber acabado su primera maratón. Y por confirmar que es posible afrontar ese reto siguiendo el plan sencillo del que he hablado sobradamente en este blog, es decir, sin necesidad de entrenar más de una hora seguida. 

Para acabar citaré lo que me decía B. en uno de sus correos:

"Los corredores que queremos disfrutar de una maratón, acabar dignamente y no dejarnos el cuerpo en el camino, tenemos de sobra con ese plan. La media me sale a 6'01. También es cierto que llevo corriendo 5 años de manera constante, pero relajadamente y que tanto el cuerpo como la cabeza me acompañaron . Cuando me preguntaban cuantos kilómetros metía semanalmente, a todo el mundo le parecían pocos, pero mira, ahí esta mi resultado."

¿Alguien más se anima?

domingo, 1 de enero de 2017

5 San Silvestres para acabar el año

Pero de las de 10 km, como la vallecana. Eso es lo que hemos trotado mi mujer y yo desde que empezamos las vacaciones de Navidad el día 23 de diciembre. Tengo que reconocer aquí que es un privilegio poder librar estos días. Pero a lo que iba, en realidad no hemos hecho ninguna carrera, simplemente hemos salido a correr cinco días a razón de una horita al día. Ya el año anterior hicimos algo parecido. Y puedo asegurar que es una excelente forma de encarar el fin de año.

Salíamos a eso de las ocho y media. En Barbastro todos los días había niebla y la temperatura rondaba los cero grados. Un ambiente aparentemente poco propicio para echarse a correr. Pero solo aparentemente. Han sido de los entrenamientos más gratificantes que he hecho nunca. Y lo mejor de todo, como he comentado muchas veces aquí hablando de los beneficios de hacerlo por la mañana, es que luego el resto del día se afronta con esa satisfacción del que ya ha se ha dejado las tareas importantes hechas antes de salir de casa. Una gozada vaya. Especialmente en el aspecto festivo-gastronómico:

La sopa de Navidad. Una de mis debilidades que mi mujer prepara de maravilla. Ha sido uno de los manjares de los que hemos disfrutado estos días. En los que también ha habido cardo con bacalao,ternasco al horno, pastillo de calabaza, etc. En fin: una locura.

Vermús con los amigos. Comidas y cenas de fiesta. Cafés y/o carajillos con pastas y turrones. Desayunos potentes a base de tostadas, mantequilla, mermeladas, Panettone.  Cervezas en "El Cortés" antes de cenar. Champanadas a media tarde. Cena en familia estilo mexicano (muy recomendable por cierto, en "El Dimas Fusión"). Hasta algún que otro gintonic. Ah, y un par de almuerzos en "El Alahambra", uno con mi padre y otro con los colegas. En fin, lo que se dice una semana gastronómica en toda regla pero sin freno de mano ni nada. A tumba abierta.  Y todo ello sin remordimiento alguno. Sin preocuparme para nada de la báscula ni del agujero del cinturón. Pensaréis que en realidad yo sólo salgo a correr por esto. Pues pensáis bien. Esa es mi motivación principal. Quizá la única.

Afortunadamente no todas las semanas son tan intensas como esta y no requieren salir a entrenar 5 días,  (curiosamente los mismos que la semana más exigente de mi plan para la  maratón). Pero si la ocasión lo merece, se corren cinco San Silvestres o las que haga falta.




Un pensamiento que que se me acaba de ocurrir (basado en hechos reales, aunque no tiene mucho que ver con el tema): Si una tarde pasas por casa de un amigo sin avisar y aparte de sacarte una cervecita, te abre una botella de buen vino y empieza a cortarte sin ningún tipo de moderación el mejor jamón  que hayas probado en tu vida... es que estás ante un amigo de verdad. Cuídalo.

Por último diré que lo de correr la San Silvestre de forma convencional lo he hecho en cuatro ocasiones en Barbastro. Y no está mal para pasar la tarde de fin de año.  Pero desde que me di cuenta de que se puede disfrutar perfectamente de los beneficios del correr  sin apuntarse a carreras... qué queréis que os diga.  Si hay que ir se va, pero ir por ir...

miércoles, 26 de octubre de 2016

Zorba el griego en la Gran Vía

Al que no haya visto la película "Zorba el griego" o no recuerde como suena un sirtaki, la danza tradicional griega, le recomiendo que vea y escuche al menos un fragmento del vídeo que he puesto aquí debajo. Para ponerse en situación, más que nada.



El asunto es que los martes por la tarde solemos juntarnos a tocar la guitarra un grupo de amiguetes y ayer mismo estuvimos ensayando un poco algunos acordes del conocido tema de la película compuesto por Mikis Theodorakis (solo el nombre ya suena a sirtaki). El caso es que a José Manuel, que aunque lleva poco tiempo con esto de la guitarra se lo toma muy a pecho y avanza a pasos agigantados, le gustó  enseguida la cadencia casi hipnótica que tiene esa música y allí estuvimos dándole un buen rato. Hasta ahí todo normal. 

El jolgorio ha empezado esta mañana. Todavía era de noche. Después de aparcar la bicicleta en Económicas estaba cruzando el bulevar de la Gran Vía cuando he visto unos metros más abajo al mismísimo José Manuel. Ni corto ni perezoso me he dispuesto a darle una sorpresa a tan temprana hora. Me he acercado por detrás tarareando el "sirtaki" que practicabamos ayer . He empezado bajito, pero al ver que no me hacía caso he empezado a aumentar el volumen al tiempo que bailoteaba a su lado creyéndome el mismísimo Anthony Quinn. Igual llevaba auriculares y por eso no me oía.  Ya cantaba a grito pelado cuando le he echado el brazo por encima para que se uniera a la fiesta al estilo de la famosa danza cuando le he visto la cara por primera vez. ¡No era José Manuel! Era un tío que me miraba con cara entre asustada y perpleja.  He intentado disculparme atropelladamente, pues estaba algo sofocado por el canto y el baile, pero por su expresión me da que no se ha creído ni una sola palabra de lo que le decía.  El hombre ha ido acelerando el paso, alejándose de mi, seguramente convencido de que yo era un enajenado que la había tomado con él  así, sin más ni más, por puro azar. ¡Dios qué ridículo me he sentido! 

Pero qué magnífico hubiera sido acabar bailando esa danza con los brazos enlazados, como Zorba y su amigo.  En medio de la Gran Vía. Un día cualquiera a las ocho de la mañana.

jueves, 6 de octubre de 2016

Y ya van tres maratones entrenando solo una hora al día

La primera la corrí en 2013, con 51 añitos. En 2014 descansé. Después vino la de 2015. Y este 2016 la tercera. Y las tres las he corrido con el mismo plan de entrenamiento. Es decir, sin entrenar más de una hora. Bueno, un par de días, saliendo con mi grupo, me he pasado un poco y he llegado a la hora y media. Pero desde luego ha sido una cosa puntual.

Estos son los componentes de mi grupo, el 7:45, que participamos en la maratón y en la 10k. ¡Un gran equipo!
Quizá alguien se pregunte porqué me he empeñado en preparar mis maratones de esta forma tan simple y en contra de lo que proponen la práctica totalidad de planes de entrenamiento que circulan por ahí. Pues lo primero por cabezonería. Sí, aparte de grande, en las fotos se puede apreciar, también la tengo dura. La cabeza, se entiende.  Y como buen maño, aunque sea de adopción, todos los comentarios que he oído o leído en contra de mi método no han hecho sino reafirmarme en mi voluntad de seguir con mi táctica. ¿Que no se puede? ¡Estaríamos buenos!
Mi plan de este año. Sujeto a la nevera con imanes. Exactamente igual que en los dos años anteriores. En la última semana, que está sin marcar, entrené un sólo día, el martes. Después descansé hasta la carrera del domingo.
Otro factor que también ha influido notablemente en mi decisión de seguir este plan ha sido su sencillez y comodidad. Para qué nos vamos a engañar. Es mucho más cómodo entrenar una hora que dos. Además interfieres mucho menos en tu vida cotidiana. Y por supuesto llegas mucho más descansado al día de la carrera.
Con mis compañeras Isabel y Charo. Esto era a los pocos km de empezar. Completamente frescos.

Pasando por el parque Grande. Sobre el km 20. Todavía vamos bastante bien. Con gorra, Salva, un compañero que en esta edición no corrió pero que estuvo animando, como muchos otros, en varios puntos del recorrido.

La llegada a meta. Un gustazo tremendo. Aquí no está Isabel, que como iba muy bien  se escapó los 4 últimos kilómetros y consiguió hacer  podium. ¡Segunda de su categoría!

En resumen. Después de tres ensayos exitosos, creo que la estadística me respalda suficientemente para poder afirmar con rotundidad que es posible correr un maratón con un entrenamiento bastante asequible para todo el mundo. Solo hay que ser constante. Como con cualquier otra cosa que uno se proponga. 

miércoles, 20 de julio de 2016

Cookies, magdalenas y comisiones. O el ataque de los mensajes cansinos.

Cada uno organiza su tiempo como buenamente puede. Pero es curioso ver como  hay algunas leyes o normativas empeñadas en hacérnoslo perder sin una causa justificada. Ahí van un par de ejemplos que supongo reconocerá todo el mundo:

Cookies y magdalenas


No se vosotros, pero yo empiezo a estar hasta la coronilla del dichoso mensajito sobre las cookies. Cuando navegas en pantalla grande, es un rollazo, pero se va soportando. Lo malo es cuando usas el móvil: cuando crees que has encontrado lo que buscabas, ¡zas! te aparece el puñetero aviso ocupando media pantalla. Y  lo peor es que cuando intentas darle a la crucecita para ocultarlo, si es que la encuentras, pues su tamaño suele ser minúsculo, lo que  pasa es que con el dedo le das a otra zona y activas otra pantalla que no te interesa para nada. En fin. Un sinvivir. 


El fastidioso y siempre repetitivo mensaje. Un paso atrás en el avance de la informática. ¿No se inventó entre otras cosas para ahorrarnos tareas repetitivas? Pues toma.


Muchos nos preguntamos qué sentido tiene la repetición cansina del mismo mensaje en cada nueva web que visitas. Me da que el legislador que parió la idea no estaba muy puesto en esto del internet. ¿No sería más fácil utilizar la configuración del propio navegador para decidir si quieres bloquear o no la posibilidad de que todos los sitios web utilicen cookies en tu dispositivo, así de un plumazo? De hecho esa es una de las opciones que incorporan todos los navegadores. Lo que me lleva a la siguiente cuestión: si tienes activada esa opción de "bloquear cookies", ¿de qué sirve el dichoso mensaje? Esto es algo tan absurdo que me hace sentir como aquel camarero del chiste en el que un cliente pedía un café con leche y una magdalena en un bar. Al decirle el camarero que no tenían magdalenas, el cliente pensaba un poco y decía - pues entonces... un cortado... y una magdalena- Perdone señor, ya le he dicho que no tenemos magdalenas- Ah si, pues pongame un té.... y una magdalena-  y así  hasta la desesperación absoluta del camarero. Galletas o magdalenas, que mas da. Pero por favor, ¿no valdría con decirlo una sola vez?


Comisiones en cajeros



Esto es un poco menos molesto que lo de las cookies, pero también tiene su cosa. Desgraciadamente parece que se han acabado los tiempos en que podías sacar dinero de cualquier cajero automático que perteneciera a tu red, 4B, Servired, etc. Ahora hay veces que tienes que patearte media ciudad para dar con uno que no te cobre. Es un engorro, si, pero no acaba ahí la cosa. Una vez que ya has localizado el tuyo y seleccionado la cantidad que quieres sacar,  nuestras entrañables entidades bancarias han decidido obsequiarnos con el siguiente mensaje en mi opinión totalmente innecesario:



Y digo yo: está bien que te avisen si te van a cobrar comisión a ti. Pero si no, para qué nos hacen perder el tiempo. ¡Qué demonios me importa si le cobran al banco 0,60,  1,85, o 500 euros!  ¿Qué pretenden con este mensaje? ¿Darnos pena para que saquemos poquitas veces no vaya a ser que se arruine nuestro querido banco? El colmo es que en una de las dos entidades con la que trabajo, me sale el mismo mensaje incluso cuando utilizo su propio cajero. Flipante.

En conclusión, este es mi mensaje a quien corresponda:

Vista la cantidad de información que recibimos a diario, les importaría dejar ya de darnos la brasa con mensajitos innecesarios. Gracias.