Hace ocho años una buena amiga de mi mujer le regaló este libro acompañado de una cariñosa nota manuscrita (por la que he sabido lo de los años). En ese tiempo, ambos, mi mujer y yo, hemos hecho algún intento de abordar la lectura de esta monumental novela, pero para enfrentarse a un tocho de casi 1200 páginas, hay que tenerlo muy claro. Y como siempre había otras lecturas más ligeras a mano, no veíamos el momento de atacarlo. No obstante, en su defensa (del libro), tengo que decir que durante todos estos años ha mantenido intacta su dignidad: nunca abandonó su posición de privilegio sobre la mesilla de noche, eso sí, la de la casa del pueblo. Y como la perseverancia lo puede casi todo, al final, esta pasada Navidad le llegó su turno.
La cosa empezó el 1 de septiembre de 2009. Serían sobre las 11 de la mañana. Estaba tumbado en la playa de Calafell. Me levanté y en vez de emprender el habitual y relajante paseo por la orilla del mar me eché a correr. (sigue)
domingo, 12 de febrero de 2023
El jilguero y el Kindle
martes, 3 de enero de 2023
El gran libro de la memoria de Barbastro y otros mundos. El mejor regalo de Reyes.
Cuando Juan Carlos Ferré me propuso hace ya dos años colaborar en este libro a beneficio de la asociación Alzheimer Barbastro y Somontano me sentí muy honrado e ilusionado. No era para menos. Iba a ser la primera vez que uno de mis escritos aparecía en un libro de verdad. Al principio pensé que se trataría de un volumen recopilatorio con una treintena de artículos o así, que no estaba nada mal, pero con el paso de los meses, la amplitud de miras de Juan Carlos y su red de contactos (y contactos de contactos) hizo que el proyecto fuera creciendo tanto en volumen como en diversidad de contenidos y formatos hasta convertirse en la obra monumental que podemos disfrutar hoy.
Me atrevo a decir que el libro, titulado "Azules y tierras: Barbastro y otros mundos", está compuesto de lo mismo que están hechas nuestras propias vidas: de memoria. Y en eso confluye plenamente con el objetivo de la asociación a la que se destinarán los ingresos que genere su venta: luchar contra el olvido. Mantener vivo el recuerdo de lugares, de personas, de historias que sucedieron, es de lo más importante y humano que podemos hacer, también por nosotros mismos.
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| El libro incluye cientos de interesantes artículos y contenidos gráficos de otros tantos autores, algunos de ellos tan relevantes como Manuel Vilas, por ejemplo. |
Un regalo muy recomendable para hacer y para hacerse.
De venta en las librerías de Barbastro.
(También disponible para comprar por internet.)
sábado, 8 de octubre de 2022
Díxame pescá con tú
Si me hubieran dicho hace tan solo tres meses que me iba a leer una novela escrita en aragonés, así, sin rechistar y sin que nadie me lo mandara, seguramente habría puesto cara de "qué me estás contando". Pero ya sabéis cómo va esto, más vale no decir de esta agua no beberé, porque fácil que al poco estés bebiendo de esa misma, pero a morro. Pues eso, que no solo acabo de leerme la novela del título, sino que la he disfrutado de principio a fin y, ojo, ¡sin haber tenido que mirar ni una sola vez el diccionario!
Y os preguntaréis —y sino es igual porque os lo voy a contar de todas formas— qué bicho me ha picado para haberme hecho cambiar así de rumbo. Pues uno de buen tamaño, más grande que yo, al que me arrimé este verano junto a la plaza de toros de Barbastro. Estábamos dándole al jamón y al pan con tomate en un picoteo que se había organizado con motivo del festival BFOTO y empezamos a charrar de una cosa y otra. Entre el vino del somontano, la buena noche que hacía y varias aficiones que vimos que teníamos en común, congeniamos enseguida.
Así que al día siguiente, rechirando por internet, me encontré con varios escritos de Chuan de Fonz, que es el nombre artístico que Juan Carlos Marco me dijo que empleaba para estos menesteres y, ahí empezó todo. Este Chuan es un fenómeno. Tiene una gracia especial para contar historias realmente divertidas, en las que el uso del aragonés es un elemento fundamental. Para mi, que nunca me había interesado mucho por esto de las lenguas autóctonas, fue como una revelación.
Y es que leyendo los textos de Chuan me he dado cuenta de la cantidad de modismos aragoneses que reconozco como propios, o al menos me resultan muy familiares, porque los he oído a mi padre, a mis abuelos, que eran de La Fueva, o a los de mis amigos que eran de Olsón, de Abizanda, de Estada,... Incluso mi madre o mi abuelo Domingo que eran nacidos en Barbastro, usaban también muchas de esas expresiones que hoy sigo usando. No sé si quien no haya vivido por estas redoladas entenderá tan fácilmente esta fabla, pero por probar poco perdéis, porque si sí, que casi seguro que sí, ya tos digo yo que tos ferá gozo.
Esta es la novela de Juan Carlos Marco que obtuvo el Premio de Novela Corta en Aragónes Ziudá de Balbastro en 2018. Me ha encantado. Aunque el título pudiera hacer pensar a alguien que se trata de un cuentito simple sin demasiado enjundia, de eso nada, es una novela moderna, bien estructurada y con mucha miga. Trata sobre un joven estudiante alemán que en los años 60 se traslada a un pueblo de la baja Ribagorza, donde, aparte de estudiar la lengua propia del lugar, en la que está escrita la propia novela, se enamora de una moza de armas tomar. Las vicisitudes que atraviesan a lo largo de toda su vida sirven para tejer esta emotiva historia sobre la familia, el amor, la amistad que mantiene el interés hasta el final. Y lo bueno es que el aragonés en que está escrita enriquece mucho la propia obra. De alguna manera, el acerbo cultural de las gentes que habitaron estos territorios, que son los nuestros, continua vivo en esas palabras, y seguirá vivo mientras haya quien siga hablando, escribiendo o leyendo estas lenguas. Pero lo mejor de todo es que no hay que esforzarse, solo hay que abrir el libro y empezar a pasarlo bien. |
domingo, 16 de enero de 2022
El arte de envejecer
Este año los Reyes vinieron por primera vez a mi casa en modo "amigo invisible". No sé por qué han tardado tanto en dar este paso en la nuestra, con el tiempo que llevan así en otras, porque la verdad es que está muy bien esta modalidad. Te evitas lo de pensar qué te pides, escribir la carta y todo eso, y además, como ni siquiera sabes qué rey se va a ocupar de tu regalo, el efecto sorpresa está asegurado.
Así que la mañana del día 6 nos reunimos junto a la puerta de la terraza del salón, en eso no ha habido cambios, y empezamos a abrir los regalos de cada uno. ¡Oooh!¡Mira! Todo iba según lo previsto cuando me puse a abrir el mío. Era un paquetito ligero. «Una cartera de bolsillo», pensé algo resignado. Pero al ir quitando capas vi que era un librito. Cuando leí el título, "El arte de envejecer", torcí un poco el morro, «Vaya, me ha tocado el Rey mago graciosete. Qué se le va a hacer. Me lo tomaré con deportividad». Es verdad que voy teniendo ya una edad, pero tampoco hacía falta restregármelo por la cara de esta forma, para empezar el año.
Pero al momento mi expresión cambió al ver que el autor era Cicerón. «Este no es un advenedizo que pretende forrarse con un libro de autoayuda», me dije. Al darle la vuelta ya fue verdadero interés lo que sentí conforme iba leyendo. Esto es lo que ponía:
"¿Te preocupa que la vejez inevitablemente signifique perder tu libido, tu salud e, incluso, tus ganas de jugar? Bueno, Cicerón tiene buenas noticias para ti. En El arte de envejecer, el gran político y filósofo romano describe elocuentemente cómo podemos lograr que la segunda mitad de la vida sea la mejor parte de todas, y quizá descubrir que la lectura y la jardinería son en realidad mucho más placenteros que el sexo. Lleno de sabiduría atemporal y orientación práctica, este breve y encantador clásico, originalmente titulado 'Sobre la vejez', aborda directamente los grandes temores a envejecer y argumenta por qué estas preocupaciones son muy exageradas, o totalmente equivocadas. Montaigne dijo que el libro de Cicerón «le abre a uno el apetito por envejecer». En un mundo obsesionado con la búsqueda inútil de la juventud, sus lecciones son hoy más relevantes que nunca".
| Otra ventaja de este libro es que es de bolsillo "de verdad". Y como ya decían los clásicos: "lo bueno si breve..." |
No hace falta decir que me zampé el libro en dos sentadas. Y vaya si me gustó. Y es que, a quién no le reconforta comprobar que lo que nos pasa ahora no es nada nuevo, que las tribulaciones que a veces nos quitan el sueño a nosotros, que nos creemos tan modernos y tan listos, son prácticamente las mismas que tenían entretenidos a nuestros antepasados hace 2000 años. Y casi más me reconforta saber, sí, ya sé que es un poco perverso, que son las mismas que pondrán en su sitio a nuestros hijos y nietos, por más que piensen que su condición de milenials, generación Z, influencers, tiktokers, o lo que sea, les va a librar de pasar por caja, mucho antes de lo que esperan. Jeje.
Pero no hay que dramatizar. Lo bueno es que los antiguos no solo se preocuparon por las grandes cuestiones fundamentales que nos plantea la vida en un momento u otro, sino que también encontraron algunas respuestas. ¡Y lo mejor es que estas son validas también para nosotros! Así, lo que nos muestra Cicerón en este libro no es que el paso de los años represente un menoscabo en la capacidad de ser feliz, sino todo lo contrario. Ahí está la gracia de esta pequeña joya que os vengo a recomendar. Ah, y vale para cualquier edad. Si ahora no la veis útil, es cuestión de dejarla en la estantería y esperar un poco. Nada más.
jueves, 13 de enero de 2022
Altisidora, Altisidora
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domingo, 4 de julio de 2021
El día del libro del universo
domingo, 26 de abril de 2020
Cuatro libros que te van a enganchar, incluso estando en caurentena
sábado, 23 de noviembre de 2019
Manuel Vilas y Javier Cercas cara a cara
| Javier Cercas y Manuel Vilas, ambos nacidos en 1962, posan de forma muy distinta en las contraportadas de sus libros, ganador y finalista respectivamente, del premio planeta 2019 |
miércoles, 17 de octubre de 2018
Este blog y las fugas de James Rhodes
Otro aliciente de los libros de Rhodes, tanto "Instrumental" como este último, es que cada capítulo lleva aparejada una breve presentación de una pieza de música clásica que el autor recomienda como acompañamiento ala lectura. Se puede encontrar la lista en Spotify y sitios así.
https://youtu.be/Rjt8LGzy4fQ (también en mi canal de Youtube: ram6n sanchez)
jueves, 8 de agosto de 2013
Lecturas veraniegas
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| A mi lo de leer en la playa es algo que no me va. Prefiero mil veces el frescor de una alcoba en penumbra a la hora de la siesta. |
La sombra del Meridiano, de Lorenzo Silva
El luminoso regalo, de Manuel Vilas
La cena, de Herman Koch
Un paseo con mi princesa, de Néstor Coscojuela
Este pequeño libro, del que ya he hablado aquí, me lo prestó mi amigo Pepe. Es una recopilación algo heterogénea de textos y poemas que el autor dejó escritos y que se publicaron a título póstumo. Hay algunos pasajes y pensamientos bastante impactantes, como por ejemplo: Nuestro destino es eterno, pero solo es eterno el olvido. Es por lo tanto el único destino posible. Curioso para cualquier lector y emotivo además para los que conocimos a Néstor.
Cumbres borrascosas, de Emily Brontë
A esta célebre novela, de la que por supuesto había oído hablar pero en la que no había reparado hasta hace unas semanas, llegué gracias a El luminoso regalo, de Manuel Vilas, en cuyas páginas se hacen continuas referencias tanto a los personajes como a la propia novela. Me la he acabado esta mañana entre sobrecogido y maravillado ante la historia mas perturbadora sobre la naturaleza humana que quizá haya leído nunca. Un clásico de obligada lectura.
Esto es todo de momento.
viernes, 31 de mayo de 2013
Cosas que no he escrito
Un tranvía llamado Z
El tranvía de Zaragoza genera encontradas opiniones respecto de su idoneidad, coste, trazado, etc. A mi me parece un acierto total. Y no solo por el tranvía en sí, sino, como sucedió con la Expo 2008, por todo lo que lleva aparejado. El tranvía es también una vía verde que cruza Zaragoza de norte a sur.![]() |
| Vía verde por la que circula el tranvía delante de mi casa. Ahora puedo ir al trabajo en bici sin salirme del carril correspondiente. Un privilegio. Lo recononzco. |
El inusitado auge de la corrienda
Donde hablo de la creciente afición por esto del correr y sus posibles causas, etc. Como ya he comentado estos temas en varias entradas anteriores, que recopilo en la página "Hablando de correr", pues tampoco es que se trate de una gran novedad. Pero el título me parece una pena que se pierda. Así que aquí queda escrito. Por lo menos hasta que llegue el día del "Gran Apagón".El Gran Apagón
Esta se me acaba de ocurrir ahora mismo. Pero seguro que la retomo, pues es una idea que barrunto hace tiempo. El asunto es que, tarde o temprano llegará un día en que todo este tinglado del internet, google, los móviles, el agua caliente, la luz eléctrica, etc, desaparecerá y ...París bien vale una entrada
Aquí iba a contar mis impresiones de un fugaz viaje a la capital de la France que hice hace poco. Con las fotos que subí al facebook puede ser suficiente.El corredor fantasma. 2ª parte
En esta iba a desvelar quien era el corredor fantasma del que hablé en su momento. Pensé que estaba claro, pero por los comentarios recibidos, parece ser que no todos lo vieron así. Mejor dejarlo como está en cualquier caso.Si uno va en bici al trabajo y esta todo el día corriendo de aquí para allá, ¿es un duathleta?
Una tontería que no creo que merezca mayor desarrollo.Bueno. Esto es todo de momento. Hasta la próxima.
jueves, 18 de abril de 2013
El luminoso regalo de los 51
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| Tapa de la última novela de Manolo Vilas. |
A pesar de esos antecedentes, algunas críticas sobre su última novela que hablaban de un giro en su obra, la buena tarde que hacía y que me encontrara casualmente por el centro, hicieron que me decidiera. Para hacer hora me metí en el Palacio de Sástago, justo en frente de la FNAC, más con la esperanza de encontrar unos servicios donde aliviar mi vejiga que de culturizarme con lo que allí se exponía. Y mira por donde que aparte de no encontrar un WC por ningún lado, me topé con la monumental y para mi desconocida obra pictórica de Cristóbal Toral. Me quedé anonadado. Ya con aquella sorpresa inesperada tenía amortizada la tarde. Salí del palacio culturalmente satisfecho, pero con una necesidad ya perentoria de ir al lavabo. Me asomé a una heladería smooy y vi el ansiado pictograma al fondo del establecimiento. Salí de allí tan exultante como de mi visita al Palacio.
El acto estaba previsto para las 21h. Me presenté unos minutos antes y me acomodé en la última fila de la sala cerca de la puerta. Un sitio discreto por si se complicaba la cosa. Hice bien en llegar pronto por que al cuarto de hora todavía no había empezado el asunto y al fondo se acumulaba gente de pie. Al poco vi entrar a María Ángeles, la mujer de Manolo y estuvimos departiendo un poco. Estaba muy guapa y así se lo hice saber. Llegaron por fin los oficiantes y empezó el cotarro. Todo fue muy en la línea que esperaba: alta literatura para literatos. No era mi hábitat natural, estaba claro, pero al margen de ciertas referencias que no entendí, el acto estuvo entretenido y consiguió que me picara la curiosidad por el libro. Al final me encontré con otro antiguo compañero de residencia, Jimmy, al que no veía desde hacía décadas y que me dijo andaba por Berlín. Me alegró verlo.
Total que, aunque no era mi intención primera, animado por el ambientillo y ante las promesas del propio autor de que este sí me iba a gustar, acabé comprando el libro dedicado con un "...que disfrutes del luminoso regalo...". Espero que así sea, porque cuando llegué a casa mi mujer y yo convinimos en que ese podía ser mi regalo de cumpleaños. Cuando lo lea, y espero hacerlo pronto, contaré si he acertado este año como lo hice el año pasado. Y si no es así, te lo haré saber Manolo.
martes, 26 de febrero de 2013
Balneario
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| Más de una semana han estado incomunicados trabajadores y clientes en este lugar a raíz de las últimas nevadas. |
| Aún se conservan parte de la construcciones originales de la época de esplendor del Balneario, como casa Bello . |
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| Ramón Salanova escribió esta curiosa novela que discurre íntegramente en el balneario de Panticosa. |













