miércoles, 13 de julio de 2011

Supergirls en el Somontano

Después del post anterior, algo pesimista la verdad, hoy me siento justo al revés. Así es esto de vivir. Ha habido varias circunstancias positivas que han influido en este súbito cambio de ánimo y todas ellas son dignas de mención, pero aquí solo voy a comentar la que tiene que ver con el título de este blog. 

Resulta que anteayer a eso de las 7 de la mañana me eché a correr por la carretera de Cregenzán como he venido haciendo cada dos o tres días desde que comencé mis "vacaciones" la semana pasada. Normalmente me suelo cruzar con andarines en grupo o solitarios (mayormente mujeres, todo hay que decirlo) y algún ciclista, pero últimamente no me había cruzado con nadie corriendo


Manoli, Ana, Eva y Ana. ¡Que majas son estas zagalas! ¡Y lo en forma que están!

El caso es que al poco de cruzar el puente de San Francisco veo  a una chica que va trotando delante mío. Antes de salir de Barbastro me pongo a su par y la saludo con un cauteloso "Hola, que tal". Ella, super simpática, me responde amablemente e iniciamos una animada charla mientras enfilamos las primeras cuestas a ritmo suave. Nos conocíamos de vista, como la mayoría de los de Barbastro, pero no nos habían presentado nunca, así que solucionamos el asunto y descubro que se llama Eva. Al rato ya vemos que tenemos amigos comunes y demás. Al final me dice que, si me apetece, al día siguiente ha quedado a las 7 de la mañana con otras amigas para ir a correr. Le digo que si puedo ahí estaré.

A las 7 en punto me presento en el lugar convenido. Está esperando Ana A. Creo que se sorprende un poco al verme, aunque ya la conocía. Mientras le explico por que estoy allí van llegando el resto. Hechas las presentaciones salimos hacia el camino de Barraón y me dejo guiar por una ruta inexplorada para mi y que acaba en el campo de Fútbol. El recorrido es de lo mas agradable a esas horas y mientras tanto vamos charrando de todo un poco. Hacia el final les pregunto si les importa que les haga una foto para mi blog. Al salir el tema les digo que me sorprende la casi total ausencia de féminas en el ámbito blogero en el que me muevo. Todas me responden casi al unísono que eso es porque en general las mujeres no "disponen" de tanto tiempo libre como nosotros para estas cosillas. Touché. Al final no puedo sino darles la razón. Por que la tienen. 

Cuando llego a casa mi mujer lleva ya  rato funcionando. Desayunos, camas, lavadoras, mochilas preparadas para  el campus de fútbol, etc., etc.
Ella también es una supergirl. De las mejores.






lunes, 11 de julio de 2011

¡Vacaciones! Ese mito.

Hace ya años que me di cuenta de que esto de las "vacaciones"  no es otra cosa que uno más de esos mitos maravillosos que solo existen de forma plena mientras  uno es un niño. Así lo veo yo. 

Aquella  holganza absoluta y despreocupada durante un interminable verano no se sostiene mas allá de la adolescencia, salvo en casos excepcionales y poco edificantes.

Sin embargo, cuando hablamos de  nuestras vacaciones presentes, estamos inconscientemente evocando aquellas vacaciones primigenias y auténticas,  aun sabiendo que las de ahora no se parecerán casi en nada al  original. La realidad y las circunstancias cotidianas acaban desdibujando aquella romántica idea hasta desposeerla de gran parte de su significado.
Niños disfrutando de sus Vacaciones.

Da igual que nos embarquemos en el crucero mas caro, que hagamos el viaje mas alternativo, que pasemos el verano en el pueblo o que nos quedemos en casa reformando la cocina: Tras finalizar el periodo vacacional   es casi seguro  que en ninguno de los casos nos habremos aproximado siquiera a aquella plenitud soñada. Eso sí, en el último de ellos, al menos tendremos algo realmente contundente que mostrar a las visitas.

Por supuesto que hay instantes, días, incluso semanas en los que sí nos reencontramos con esa felicidad buscada. Menos mal. Pero a  mi parecer, estos momentos poco tienen que ver con el hecho de que uno esté de vacaciones o no. Eso es lo que yo pienso.





domingo, 19 de junio de 2011

Empezar el día con los deberes hechos

Ya el verano pasado me di cuenta de que lo mejor para salir a correr cuando empieza a hacer calor es madrugar. Lo de madrugar abarca una amplia horquilla horaria dependiendo del interesado.  En mi caso  significa levantarme a las 6, cuando empieza a clarear pero el sol todavía no ha salido. 
Esta semana pasada he ido dos días a correr a esas horas y entre el fresquillo que hace y la paz que se respira resulta de lo mas estimulante. Os lo puedo asegurar.

A las 6:30 los primeros rayos de sol se reflejaban en la torre del agua. A los pocos minutos se apagaron las farolas.

Normalmente suelo dar la vuelta al Parque del Agua, que ocupa el meandro de Ranillas. En total entre 7 y 8 km.

El asunto es que a las 7 en punto, tras unos escuetos estiramientos, estoy ya de vuelta  en casa como si nada. El aroma a café me recibe al entrar. El resto, la reconfortante y ajetreada rutina mañanera: beso y piropos a mi mujer que se va a trabajar fresca y guapa como cada día, beso y ánimos a  mi hijo mayor que se va al instituto sobre las 7:30 atribulado con los últimos exámenes,  ducha, desayunos, camas, etc. (todo esto mas o menos a medias entre todos) hasta que a  las 8:12, mi hijo pequeño y yo estamos ya esperando el autobús del cole que  lo recoge un par de minutos después. Mas besos (soy el protagonista de la canción "Besos" de "El canto del loco") y me voy a por la bizi con la que me planto en la oficina en 20 gratificantes minutos. 
Cuando subo las escaleras me siento pletórico como un colegial cuando llega a clase con los deberes hechos y la lección estudiada. Y  aun queda todo un día por delante. 

martes, 14 de junio de 2011

1987

Parece que fue ayer. Los 80. La movida. Esta foto:


La tomé en el andén de la antigua estación de tren de Barbastro y forma parte de un reportaje, por llamarlo de alguna manera, que hice allí en el año 1987. Fue el principio de una etapa en la que  dediqué muchas horas al asunto de hacer fotos.  En aquella época  los aficionados a la fotografía en Blanco y Negro  eramos una especie de alquimistas que manipulábamos reactivos químicos en oscuros laboratorios en busca de una imagen definitiva que nunca llegaba. 
Aunque a veces creías vislumbrarla por un instante, y esa emoción al verla aparecer poco a poco en el baño de revelador bajo la tenue luz roja del cuarto oscuro.... era algo que no se puede emular con unos y ceros.

Mas tarde, ya en plena era digital, he tomado miles de fotos, la mayoría vulgares, alguna de ellas con ilusas pretensiones artísticas, pero nunca he vuelto a sentir aquella sensación.








miércoles, 8 de junio de 2011

Jumpers, cigalas y otros manjares. Crónica de la 10k Zaragoza 2011

Definitivamente el momento cumbre de la carrera del pasado domingo fue cuando, ya de vuelta a casa en  el bus urbano, me zampé la bolsa de Jumpers que había en el lote que nos dieron tras cruzar la linea de meta. Me la comí con la misma ensimismada avidez y con la misma  indiferencia por la información nutricional que tendría  un niño ante semejante festín. Un gustazo, vaya, que compensaba con creces todo el esfuerzo anterior. Pero.. recapitulemos un poco..

Fase de entrenamiento
La preparación de la carrera durante las semanas previas, siguiendo mi habitual método, había sido mas bien caótica. La verdad es que tras la media maratón de Zaragoza, de la que salí bastante satisfecho, no acababa de sentirme bien del todo. Al salir a correr sentía las piernas pesadas y me costaba encontrar el ritmo. Pero bueno, tampoco le di mucha importancia al asunto. También tuve algún día bueno, como los que salí con el grupo 7:45.

Este es el río Valartiés en Artiés. En el valle de Arán. Una día, aprovechando que estaba allí por temas de trabajo, salí a trotar a las 7 de la mañana por la zona.  ¡Como se nota la altura! 45min a trote cochinero y acabé con la lengua fuera. Eso sí, el paisaje   magnífico.

Vísperas
Sucedió que el sábado 4, víspera de la carrera, estábamos invitados a la comunión de un sobrino segundo por parte de mi mujer en Binaced. Tras intercambiar opiniones y mostrar algunas reticencias por mi parte, decidimos que había que ir y punto.

El banquete, mega boda-style con cortador de jamón incluido, se celebró en esta sala que es una de las muchas que hay en "La Fon del Nastasi", todo un emporio de la restauración masiva. Iba dispuesto a pedir el menú infantil, a base de macarrones, que hubiera sido lo mas adecuado para preparar el cuerpo de cara a la carrera del día siguiente, pero  la mirada que me dirijió mi mujer al insinuarle mis intenciones me hizo reconsiderar en el acto  mi posición. Circunstancia esta que se vió  consolidada al exponerse ante mi aquel despliegue de viandas a cual mas apetitosa. Total que, desechado el tema de la pasta me propuse como objetivo mas asequible no probar los embutidos ibéricos ni los quesos curados ni los vinos. Esto último sobre todo por que había que volver a Zaragoza esa tarde.

He de decir que cumplí, casi completamente, mis propósitos. Aun con esas dolorosas renuncias la comida fue claramente a pantagruélica. Y no soy de los que les gusta dejar comida en el plato. Mientras rechupeteaba una cigala me vino a la mente la escena del bautizo del Padrino II que ya comenté en un post anterior y que, por alguna razón, se ha convertido en una especie de Pepito Grillo que me asalta a la mas mínima. En fin.

A eso de las ocho de la tarde, con el solomillo y la tarta todavía en las primeras fases de la digestión, cogimos el coche y enfilamos carretera hacia Zaragoza. Suerte que me tomé dos cafés cargaditos.

Cuando llegamos  fuimos directamente a casa de mi amigo Tito, al que había dejado encargado de recoger el dorsal y demás. Al llegar vi que no estaba. Debería haberle llamado por teléfono con antelación. Total que quedamos que pasaría el domingo antes de la carrera. Un pequeño contratiempo.

El día de la carrera
A las 7:15 de la mañana ya me había zampado mi tazón de cereales con leche (sin apenas hambre en esta ocasión) y me fui a coger el bus para ir a casa de Tito a por el dorsal (está en la otra punta de Zaragoza). ¡Santo barón! Medio dormido y en pijama me abrió la puerta al primer timbrazo, me dio la bolsa y me deseó suerte sin despotricar ni ponerme mala cara. Eso es un amigo.
Después de un periplo en Tranvía,  en bizi y caminando, llegué por fin a la linea de salida a eso de las 9h. Me puse el dorsal y dejé el chandal y demás en el guardaropa. Me encontré con Fernando y me dijo que iba a ir, con otro colega a por el globo de 45'. Lo vi un poco temerario pero me disponía a seguirles cuando me topé con Pedro J. y otros integrantes de 7:45 que pensaban ir un poco mas despacio y me pareció mas prudente ir con ellos.

La carrera en sí
Salí de muy atrás, y me pasé toda la carrera intentando conectar con el globo de 55', que alcancé a los 4 o 5 km, y después con el de 50', al que ya no pude dar caza. La aglomeración de corredores complicaba bastante las cosas. Durante la segunda parte de la carrera empecé a sufrir. El solomillo, las cigalas y el mojito del día anterior me pasaban la correspondiente factura. No obstante aguanté el tipo hasta el final sin perder demasiado los papeles. No pude bajar de 50' (50'38'' de tiempo neto y 52'16'' oficial). Otra vez será. 

Al fin, mientras me iba comiendo la naranja, el plátano y me bebía el botellín de agua que nos habían dado al cruzar la meta, empezó a invadirme esa embriagadora sensación de bienestar que emborrona de un plumazo los malos ratos pasados transmutándolos en  duras pruebas que ha valido la pena superar.
Y aún me reservaba la bolsa de Jumpers.

viernes, 27 de mayo de 2011

Fotos grupo 7:45

Esta semana, entre el examen de inglés que tuve el martes y que desde el miércoles he estado fuera por temas de trabajo, no he podido, hasta ahora, poner las fotos que hice el domingo con una buena parte del grupo 7:45. Salí con ellos los dos días, sábado y domingo, por la zona de los Galachos de Juslibol. 

Ahí van esas fotos:

 Bordeando el parque del agua hacia los galachos.

 Ascensión a la cuesta "de la cadena". Aquí se va entrando en calor.

Desde ahí arriba la vista de Zaragoza es estupenda. Mi nokia se queda algo escaso de pixeles para una panorámica como esta, pero se puede hacer uno a la idea. 

Foto de grupo desde un mirador con los galachos al fondo.

martes, 10 de mayo de 2011

Una carrera perfecta. Crónica de la media maratón de Zaragoza, 2011

El sábado, siguiendo los consejos de revistas y blogs especializados, a parte de mi excursión en tranvía, de la que hablé en mi anterior post, me lo pasé casi en su totalidad tirado por los sofás de casa. Eso sí, no descuidé  la recarga de hidratos de carbono y sales minerales a base de arroz con tomate y sopa  de pasta maravilla. Hay partes de la preparación  para una carrera que me tomo muy en serio.  

Tras un día tan intenso, el domingo me levanté a las 6:45 y para recuperar energías, siguiendo con el plan previsto, me desayuné un plato sopero de cornflakes  con leche y colacao. Pletórico, llevé a mi hijo pequeño en coche hasta la Romareda, desde donde salía de excursión hacia los ibones de Anayet. Un sitio espectacular. Volví a casa con el tiempo justo para ponerme de corto y lanzarme a la calle otra vez. Había una especie de niebla y la temperatura era bastante fresca, así que, me tuve que coger una chaquetilla y una mochila en contra de mi idea inicial de ir a cuerpo. Haciendo uso de mi tarjeta ciudadana, me hice con una bici y pedaleé a buen ritmo hasta el puente de Santiago, donde la aparqué.


Con las piernas al aire y en bici pasé algo de frío, la verdad, así que enfilé hacia la calle Alfonso a paso ligero (tampoco era cuestión de echarse a correr antes de hora, ya tendría tiempo de calentar en la propia carrera) y llegué a la Plaza de España a eso de las 9h. El ambiente en todo Independencia era excelente. Cientos de corredores trotando, estirando, o agazapados al calorcillo de un rayo de sol. Me fui en busca de la zona de vestuarios y dejé la mochila con la chaqueta dentro. Todo estaba perfectamente organizado. 

De vuelta a Independencia deambulé un rato por allí hasta que me encontré a Manu y Nacho de Barbastro.  Un par de tíos estupendos. Como hice pegado a ellos mi primera y única media hasta la fecha (la del Somontano), a parte de la San Silvestre, también de Barbastro, no dudé en emprender la carrera  a su lado. Por allí estaba también Javi y unos cuantos barbastrenses mas con los que nos hicimos unas fotos de grupo:


Por si las moscas, hice un último pis-stop, como dice el amigo Chema,  en las cabinas colocadas a tal fin. Eran las 9:27. 

Escasamente tuve tiempo de colocarme junto a Nacho y Manuel y  de poner en marcha mi Garmin cuando  se dio las salida. Como estábamos casi al final de todo tardamos minuto y medio en pisar la moqueta y oir el pitido de nuestro chip. Hasta que empezamos a bajar por Constitución íbamos bastante lentos intentando no tropezar con el personal. Las condiciones para correr eran perfectas: temperatura fresquita, nada de viento y gran parte de recorrido a la sombra de  árboles o edificios. Y encima público animando todo el recorrido. Creo que nunca me había sentido tan a gusto corriendo. 

Además mi plan intensivo de descanso y alimentación estaba dando sus frutos. Me sentía de maravilla. A los dos o tres km, al ver que Manu y Nacho no iban tan ligeros y no sin cierto remordimiento, los dejé atrás y me lancé  a la caza del globo de 1:55 que se veía a lo lejos. Iba como un loco. Mi Garmin marcaba ritmos entre 4:40 y 5:10. Por suerte me había olvidado de ponerme el pulsómetro. Ojos que no ven, corazón que no explota. Me hubiera acojonado ver la patata rondando las 180 rpm. Pero como me encontraba bien, pues a tirar  pa' lante. En alguna de las revueltas vi a Ignacio por delante del globo de 1:45. Pensé que si  hubiera salido a su lado podría estar en esa posición con el ritmo que llevaba. Pero bueno, yo a lo mío que era adelantar gente. Así pasé al globo de 1:55 y me puse a perseguir al de 1:50 que ya se había alejado bastante. Lo alcancé allá por el km 12 o algo así. No se si mi Garmin se despistaba con lo edificios o que, pero  aunque marcaba en torno a 5:00 de ritmo, me costó un montón dejarlo atrás. Cuando llegué a los últimos 3km empecé a acusar un poco el esfuerzo, pero aun me reanimé y esprinté en los últimos 200m al ver a Mº José y Alberto animándome desde las vallas.

Fue un subidón atravesar la meta viendo los dígitos en 1:49:38. Una mejora de 5 minutos respecto de la media del Somontano. Éxito total. Y mas habiendo salido tan atrás. 
Globo de 1:45. Ten mucho cuidado.Voy a por ti.

Pd.
Para rematar la faena, mi mujer, mi hijo mayor y yo, nos dimos un homenaje en vida en "El Calamar Bravo", cumbre gastronómica del tapeo zaragozano, que digo zaragozano, ¡mundial!, que todo ser humano debería visitar al menos una vez en la vida.