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viernes, 25 de mayo de 2012

¿El Orinoco?


Pues no. El río Ebro. Pero así de frondoso lucía hoy al amanecer, en Zaragoza.

Con la llegada del calor he iniciado la campaña de entrenamientos matutinos de los que ya hablé el año pasado. Por supuesto los sigo recomendando para todo aquel o aquella que pueda. Os aseguro que después de haber estado inmerso en este espectáculo, del que aquí solo muestro una imagen, pero que estaba aromatizado con la esencia misma de la primavera y con una muy apropiada banda sonora interpretada por los pájaros del bosque de ribera, uno llega a la oficina... con otro aire. Con esa sonrisilla pícara del que  paladea  un íntimo y regocijante secreto: "Si supierais donde he estado esta mañana, cuando amanecía..."

domingo, 19 de junio de 2011

Empezar el día con los deberes hechos

Ya el verano pasado me di cuenta de que lo mejor para salir a correr cuando empieza a hacer calor es madrugar. Lo de madrugar abarca una amplia horquilla horaria dependiendo del interesado.  En mi caso  significa levantarme a las 6, cuando empieza a clarear pero el sol todavía no ha salido. 
Esta semana pasada he ido dos días a correr a esas horas y entre el fresquillo que hace y la paz que se respira resulta de lo mas estimulante. Os lo puedo asegurar.

A las 6:30 los primeros rayos de sol se reflejaban en la torre del agua. A los pocos minutos se apagaron las farolas.

Normalmente suelo dar la vuelta al Parque del Agua, que ocupa el meandro de Ranillas. En total entre 7 y 8 km.

El asunto es que a las 7 en punto, tras unos escuetos estiramientos, estoy ya de vuelta  en casa como si nada. El aroma a café me recibe al entrar. El resto, la reconfortante y ajetreada rutina mañanera: beso y piropos a mi mujer que se va a trabajar fresca y guapa como cada día, beso y ánimos a  mi hijo mayor que se va al instituto sobre las 7:30 atribulado con los últimos exámenes,  ducha, desayunos, camas, etc. (todo esto mas o menos a medias entre todos) hasta que a  las 8:12, mi hijo pequeño y yo estamos ya esperando el autobús del cole que  lo recoge un par de minutos después. Mas besos (soy el protagonista de la canción "Besos" de "El canto del loco") y me voy a por la bizi con la que me planto en la oficina en 20 gratificantes minutos. 
Cuando subo las escaleras me siento pletórico como un colegial cuando llega a clase con los deberes hechos y la lección estudiada. Y  aun queda todo un día por delante. 

martes, 1 de febrero de 2011

Crónica de la carrera del Roscón

El sábado participé en mi cuarta carrera desde que me eché a correr hace cosa de año y medio: La anunciada II Carrera Popular “10K del Roscón”, que se celebra el día de San Valero, patrón de Zaragoza.

Me levanté a eso de las 7 de la mañana y me desayuné un  tazón de leche con colacao y cereales. De cereales, repetí un par de veces.  Faltaban todavía 4 horas para la salida, ubicada a  un par de km de mi casa como mucho. No debí haber madrugado tanto. 
Me asomé a la ventana y vi que el suelo estaba mojado. No hacía nada de cierzo, pero la mañana era fría y gris. Enseguida, cual adolescente ante su primera cita, me asaltó una terrible duda: ¿que me pongo? Claro que no se trataba de impresionar a nadie con mi atuendo, sino de decidir con qué me encontraría más cómodo sin pasar frío ni sentirme agobiado. Además con la complicación añadida del dorsal, que me impediría quitarme la chaquetilla, si me la ponía, en caso de que me entraran sofocos en mitad de la carrera. También me daba pena agujerear con los imperdibles mi cortavientos fosforito (14€ en el Decathlon). ¿Y si perdía sus cualidades térmicas o hidrófugas? Este tipo de cuestiones aparentemente triviales me suelen atormentar bastante, y al final casi siempre acabo con la sensación de haberme equivocado. Total que me puse una camiseta térmica  de manga larga y la consabida chaquetilla fosforita. A parte me puse unos guantes finos y, tras desechar ponerme de corto, mis mallas largas. Esas mismas que a mi mujer le provocaban  hace un año carcajadas y ahora , ya resignada, solo alguna  leve mueca de perplejidad.

Total que a las once menos veinte salí de casa y me fui casi hasta la linea de meta en bicicleta, haciendo uso del servicio bizi del ayuntamiento. 

Había bastante ambiente. Merodeando por entre la gente me encontré a Taboada, de Barbastro, y me dijo que había venido solo porque era el único que se había apuntado con tiempo (las 1000 inscripciones se agotaron hace días). Tras dejar en la consigna la mochila con el anorak y después de haber trotado unos minutos por allí, me encontré con J. Ignacio, de Zaragoza, con el que estuvimos hablando un poco sobre como colocarnos en la salida y demás. Saludé a Chema, con su globo de 45' y como ya quedaba poco me coloqué mas o menos en medio del mogollón entre los globos de 45' y 50' . J.Ignacio se quedó con el de 45', así que me quedé allí en medio y ¡Pum! comenzó la carrera.

De las 2000 fotos mas o menos que he visto por ahí, esta es la única en la que me he localizado. Soy el de cortavientos amarillo, camiseta azul y mallas negras a la derecha de la imagen.

Durante los primeros 5km me encontré bastante bien, aunque notaba que iba a un ritmo algo forzado, y veía que me iban adelantando bastantes corredores. Me había hecho una chuleta con los tiempos de paso por km con objetivos de 50' a 54' ya que pretendía mejorar mi marca en la carrera 10K de Zaragoza de junio de 2010, en la que hice un tiempo de 54'26''. Pero.. me la dejé en casa, y como no tengo Garmin de momento, tiré para delante con la única referencia de que iba por delante del globo de 50'. 

En el avituallamiento bebí un sorbo de agua y e intenté encestar la botella en un cubo pero fallé. Empezaba a notarme cansado y veía como el flujo de corredores adelantándome se hacía mas intenso por momentos. Aun así me animaba ver a J.Ignacio a unos 50m delante mío y estuve a punto de alcanzarle pero antes de entrar en la pasarela del voluntariado, en una zona de parque en la que el sendero hacía un giro de 90º, le ví hacer un recorte (de dudosa legalidad) por en  medio del césped,  y se me escapó el tío. Al poco me adelantó un nutrido grupo entre el que se encontraba el portador del globo de 50', ya sin globo a estas alturas, pero con el peto correspondiente. Esto, junto con el cansancio general, fruto, entre otras cosas, de un entrenamiento bastante cutre, hizo que fuera perdiendo alguna posición mas hasta que vi el cartel del último km. Ya con la linea de meta  a la vista me reanimé un poco y me di el capricho, un poco estúpido quizás, de esprintar en los últimos 100m y adelantar a un par de chavalas que me habían adelantado a su ritmo hacía unos minutos.

Como tampoco me esperaban ni familiares ni nadie conocido en la llegada no hice muchos aspavientos al cruzar la linea de meta,  pero me sentí bastante satisfecho al hacerlo, la verdad. En un par de minutos recuperé el aliento y tras quitarme el chip de las zapatillas recogí la bolsa con la ilusión de un colegial de visita en una fábrica de chuches.  Me bebí la cocacola y me junté con J. Ignacio que ya se estaba  apretando un chocolate con bizcochos. Me dijo que estaba  contento con su tiempo de 49'. Yo, que no había sido muy cuidadoso con mi cronómetro ni me había fijado en el panel de meta, le dije que creía que había hecho sobre 52', así que tras felicitarnos mutuamente me puse a la cola del chocolate y nos despedimos. Estuve dando unas vueltas por allí y al ver que no me había tocado ningún regalo (había jamones, zapatillas, en fin, un montón de cosas) me volví a mi casita con mi roscón, mi medalla y una sonrisa de satisfacción.

El roscón parece pequeño, pero es que la medalla era enorme. Creo que es la primera me dan en mi vida deportiva (incluyendo mi etapa escolar). Aunque sea de las de "solo por participar".



      En este breve cuadro se resume mi historial atlético completo. Me siento orgulloso de mi pequeña progresión. Para la próxima carrera  de 10k espero bajar de 50'.