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lunes, 4 de julio de 2016

Preparar un maratón: un buen plan para el verano

Esto va que vuela. De las rebajas de enero a las de verano y ni me he enterado. Cierto es que he estado poco activo en el blog durante estos meses. Y sin embargo, lo que son las cosas, he tenido más visitas que nunca. Y todo porque a los de Runner's World se les ocurrió enlazar uno de mis post en su facebook. Casi 20.000 visitas en un par de días, y aun duran las secuelas. La lástima es que el mérito no fue mío, sino de Mario Vargas Llosa y de un artículo suyo sobre el asunto del correr que encontré por ahí y me pareció interesante rescatar. Por cierto, mucha gente me puso a caldo por mis comentarios sobre el texto original. En fin.  Pero bueno, yo creo que ya está bien de vivir de rentas. Al tema.

Como el día 30 de junio era el último con precio rebajado en el maratón de Zaragoza  (otra vez las rebajas persiguiéndome) me dije, ahora o nunca, y me apunté sin pensarlo demasiado. Así que ya no hay vuelta atrás: este verano no me quedará más remedio que volver a disfrutar del frescor del amanecer día sí, día no, más o menos. ¡Qué se le va a hacer!

Ya se que soy un pesado. Todos los años con la matraca de "madrugar". Pero es que vale la pena. En serio.
 Visto así no parece un mal plan, ¿a que no? Pues claro. Todo lo contrario. Además es compatible con casi cualquier otro, playa, montaña, ciudad, es cuestión de organizarse y madrugar  una hora antes de lo previsto. Con eso basta. El resto del día, tanto si estás trabajando como de vacaciones, se encara con una vitalidad tal que justifica más que de sobras el pequeño esfuerzo de levantarse a esas horas. ¡100% garantizado!

O sea que lo primero que he hecho ha sido volver a pegar en la nevera la versión 2016 de mi plan de entrenamiento. El mismo que seguí con éxito en 2013 y 2015. ¿Para que cambiar?

Mi plan de entrenamiento para la maratón. Como resulta evidente, más sencillo no puede ser.
En teoría empiezo hoy, pero como en la práctica no he dejado de correr unos tres días por semana de forma habitual, pues digamos que voy a ir enlazando suavemente con el programa. Es decir, siguiéndolo, pero con cierta flexibilidad. Como novedad este año he añadido una cuadrícula donde iré tachando los días que corra. Así no tendré que forzar demasiado mis maltrechas neuronas para comprobar si voy cumpliendo.

Una cosa importante. Después de la serie de desgraciados accidentes que últimamente se han producido en diversas pruebas de fondo no se me ocurriría nunca recomendar a nadie que siguiera este plan. Ni ningún otro, claro. Que cada cuál haga lo que crea que debe hacer. 

Pero no nos pongamos dramáticos. De momento se trata de disfrutar al máximo del verano y de paso mantenerse en forma sin machacarse demasiado. Y en eso si que puedo asegurar que los resultados están garantizados. Lo de la carrera ya es lo de menos. Como si no se corre. Qué mas da. Vale, sí,  es la guinda del pastel. De acuerdo. Pero lo verdaderamente importante ya lo habremos hecho. Y no sólo eso sino que los beneficios de todo ese esfuerzo los habremos disfrutado durante todo el verano. Ese es el secreto.

jueves, 13 de agosto de 2015

¿Y si esto de correr... si fuera al final cosa de cobardes?

No quisiera generalizar. Hablo por mí. Los que me conocen saben que nunca he sido precisamente un "echao p'alante". Por eso muchas veces se extrañan de que a alguien como yo, que nunca mostró mucho interés por practicar deporte, le haya dado por echarse a correr. A estas edades.

De cómo empecé en esto ya he hablado de sobra en este blog. De como sigo después de seis años, eso es otra cosa. A veces ni yo mismo lo se. Esta misma mañana por ejemplo, me he levantado a las 6 y me he tirado a la calle. Me ha costado una barbaridad levantarme. Pero al final he hecho de tripas corazón y sin ninguna gana me he puesto las zapatillas, el pantalón, la camiseta y tras beber un par  de vasos de zumo de naranja (el agua no me pasa en ayunas), me he tirado a la calle. Así, a lo loco. Sin preguntarme por qué. Como se hacen las cosas que hay que hacer y punto. 

Visto desde fuera quizá parezca que hay que echarle mucho valor para pegarse semejante madrugón sin obligación ninguna. Pero eso es visto desde fuera. Para mi, que soy un cobardica para correr con calor, es la única alternativa. Como el que se levanta a esa hora para ir al curro. No salta uno de la cama a esas horas por gusto, sino por que no queda otro  remedio. Si no, yo al menos no lo haría. Pero vayamos al meollo. ¿Quien me manda a mi ir a correr tres o cuatro días a la semana durante una hora más o menos? Pues no me manda nadie, pero es que si no hago eso no podré correr la maratón de Zaragoza de este año. Aun no me he apuntado, pero después de año y medio sin participar en ninguna carrera, me apetece intentar superar el reto, como en el 2013. 

Aunque... para ser sincero, lo de la maratón no es más que una excusa. Lo que me obliga realmente a correr es lo bien que me siento después. Puro hedonismo. Un sentimiento poco heroico.  Si no fuera por esa recompensa no correría ni un metro. Desde la primera zancada no dejo de pensar en el super-desayuno que me voy a zampar nada más llegar a casa, en la ducha que me voy a dar después y en lo bien que voy a estar el resto del día. Pero aun hay más.


Dispuesto a echarme a correr.
Otra de las motivaciones que me empujan a correr, sino la principal, es la salud. Y no hablo de que pretenda estar supersanísimo. Hablo de no estar enfermo. Me explico. Si no corriera, aparte de llevar una estricta dieta,  tendría que tomar diariamente varias pastillas. Para la hipertensión y el colesterol seguro, pues aun corriendo siempre estoy al límite. Y muy probablemente también necesitaría algo contra la depresión o la angustia (estas dolencias del alma me acechan siempre). Pero como soy un cobardica, cada vez que  leo las contraindicaciones y los efectos secundarios de los medicamentos correspondientes me acojono y me digo, tío, o corres o ya sabes lo que te espera. Así que mientras pueda, seguiré corriendo. Huyendo como un cobarde de un futuro que tarde o temprano llegará. Pero mientras tenga fuerzas, ¿pies para que os quiero?

viernes, 26 de junio de 2015

Un tesoro al amanecer

Esta semana  he reiniciado los entrenamientos matutinos, como suelo hacer todos los años por estas fechas. Para evitar el calor. ¡Y qué bien me están sentando! Después de muchas semanas arrastrándome por ahí como un auténtico paquete, por fin he recuperado esas "buenas sensaciones" que dan sentido a esto del correr. 

Todos los veranos hablo de lo mismo, pero... "permítanme que insista":

Echarse a correr cuando apenas está amaneciendo es uno de los mayores placeres que uno puede darse en verano 

En serio. Eso de quitarle el celofán al día, solo contigo mismo, respirando hondo los aromas de la lavanda y del azahar recién regados, con el canto de los pájaros y el rumor de las aguas como única banda sonora... es algo que no tiene precio. Y con ese frescorcillo tan agradable, tan en su punto y tan efímero que en menos de una hora se habrá evaporado. ¡Ah! ¡El gusto que da! Y más aun sabiendo que es todo para ti. Bueno, para ti y para los pocos que han descubierto que, en verano,  las mejores butacas para el espectáculo se acaban antes de las 7. Luego tienes todo el día para disfrutarlo desde tu palco de honor. Vas por ahí como si te hubiera tocado la lotería. Feliz de la vida. Con esa sonrisilla de satisfacción  que te da el saber que has encontrado un tesoro secreto e inacabable, y  que estará esperándote al día siguiente, y al otro, en el mismo lugar. Al amanecer. Solo para tí.   
Probadlo. No os arrepentiréis.

El hecho de que mi sitio habitual para correr sea el Parque del Agua a orillas del río Ebro le añade sin duda un plus a la experiencia de correr al amanecer. Pero estoy seguro de que a esas horas cualquier lugar es bueno.



miércoles, 31 de julio de 2013

17 7:45 a las 6:30 y un traspiés

Después del domingo y del lunes, en los que tocaba descanso, ayer martes inicié mi cuarta semana de preparación para la maratón en compañía de mis colegas del grupo 7:45. Contando a mi joven esposa, que nos acompañó solo un rato por su horario de trabajo, alguien dijo que eramos 17. Todo un récord para un día entre semana. A las seis y media en punto apenas comenzaba a clarear cuando emprendimos la ruta  de los 8 puentes.

Llegando al Puente de Santiago. 

Pasando por la arboleda de Macanaz. La escasa luz, gente corriendo y un móvil no son la combinación ideal para sacar buenas fotos. Pero ahí queda el testimonio.

Dejando atrás el Puente de Piedra. El Ebro, a pesar de que  estos días lleva poco caudal, sigue siendo el Ebro.

Cruzando el puente Gimenez Abad, ya para encarar la vuelta por la orilla derecha del Ebro 


Pasarela sobre la desembocadura del río Huerva.

¡Ya faltan menos de 3km para acabar la ruta!
No se si con las fotos habrá quedado claro, pero lo que pretendía mostrar aquí es el tremendo gustazo que supone empezar el día corriendo, y más si vas acompañado. Y si el circuito es tan bonito como este, pues es que ya no se puede pedir mas. Lo de tener o no un objetivo, como el de la maratón por ejemplo, es lo de menos. Lo importante es vivir estos momentos.

Se me olvidaba lo del traspiés: Justo cuando ya llegábamos a la Pasarela del Voluntariado, en una zona que está entarimada parecida a la que se ve en la foto de la pasarela del Huerva, y en el preciso instante en que mi amigo Pedro me animaba diciendo "Venga Ramón, a ver si coges tablas", voy y me tuerzo un tobillo. Por suerte no fue demasiado grave. Por la tarde mi médico me puso una venda y me dijo que en cinco o seis días podría volver a correr. Menos mal. El próximo martes toca la ruta de los 8 puentes. Y no me la quisiera  perder.

miércoles, 10 de julio de 2013

Los maratones son para el verano

No es que se celebren  muchos maratones en julio y agosto, al menos por estas latitudes, pero a partir de septiembre si que hay unos cuantos. Como por ejemplo el de Zaragoza, que se disputa el día  29 de  ese mes. El asunto es que he decidido correr mi primera maratón. O por lo menos ese es mi objetivo. Y en cuanto al lugar mas apropiado no he tenido ninguna duda: Como en casa en ningún sitio. Soy bastante perezoso para los viajes, la verdad. De las 18 carreras que he corrido hasta la fecha todas  han sido en Zaragoza, mi residencia actual, o en Barbastro, mi pueblo.

Pero la cosa  es que si uno pretende correr 42 km de una tirada tiene que prepararse en serio. Y mas si es la primera vez. Así que no queda otra que pegarse todo el verano entrenando. De ahí el título.

Cruzando la meta en mi primera media del Somontano en 2010 flanqueado por mis hijos. Desgraciadamente este año no podré correr mi cuarta edición consecutiva ya que está prevista justo para la víspera del maratón de Zaragoza.
Hay cientos de planes para preparar una carrera como esta. Entre todos ellos he elegido el más cómodo que he encontrado: en las 12 semanas que me quedan tengo que correr unos 450 km, algo menos de 40 km a la semana. Ya veremos si al final consigo mi propósito. Al menos lo intentaré.  Eso si, mi idea es correr todos esos km, o su inmensa mayoría, antes de las 8 de la mañana. Tampoco es cuestión de acalorarse.

miércoles, 12 de junio de 2013

¡Házlo por la mañana!

Así reza el eslogan de la última campaña de una marca de ropa para jovenzanas. No es la clase de prendas que suelo llevar, pero la recomendación y el espíritu de la campaña me parecen perfectos.

Esto viene a cuento de que con la llegada de los calores esta mañana he iniciado mi tercera temporada de madrugones atléticos. A las 5:45 ha sonado el despertador. Tras unos minutos de indecisión, más que justificados,  me he levantado decidido y me he calzado las zapatillas. A las 6 estaba en la calle y las dudas se han disipado al instante.

El frescor del amanecer, el canturreo de los pájaros, la suave luz, hacen que el trotar a esas horas se convierta en algo realmente vivificante. Nada que ver con pegarse una sudada a las 8 de la tarde esquivando  gente, moscas y calor, mucho calor. Como una imagen me parecía insuficiente para captar todo esto, he   grabado este pequeño vídeo esta misma mañana. ¡Imprescindible activar el sonido!


Así que para celebrar el momento, mientras corría iba pensando en el título que le pondría a esta entrada, que como expliqué en el articulillo anterior, es lo primero que hago cuando planeo escribir algo. A pesar de lo sugerente  de la situación  sólo se me ocurrían ripios como "Para correr en verano, levántate temprano" y cosas así. Hasta que me ha venido a la cabeza la campaña de Desigual: "Hazlo por la mañana", que aprovecho para recomendar al que no la haya visto. Y el que no la quiera ver, pues se la cuento. Va de unas guapas jovenzuelas que comienzan el día  con la jovialidad y buen ánimo que no da una simple taza de Special-K. O sea que se han dado un buen revolcón y así de contentas están las mozas. Y es que un buen polvo le levanta la moral a cualquiera. Y si es antes de empezar el día, pues miel sobre hojuelas. En fin. Un mensaje intemporal que por obvio no deja de ser pertinente recordar. A cualquier hora.



Total que, volviendo  al punto donde lo dejé,  lo de echarse a correr pronto por la mañana es de lo mejor que uno puede hacer en verano. Salvo que se nos presente a esas horas una alternativa más estimulante, que, en mi opinión,    jamás deberemos desaprovechar. Aunque estemos preparando la carrera más importante de nuestra vida.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Una refrescante mañana de carrera

Zaragoza es uno de los lugares menos lluviosos de España. Aun así hay sitios y momentos en los que uno parece encontrarse en latitudes mucho más húmedas. Está semana ha estado lloviendo  tres días sin parar. Violeta, que es alemana me dijo que ese era el tiempo normal en Düsseldorf, lo que confirmó mi añoranza por esas tierras. Aunque nunca las haya visitado. 

Después de 10 días sin calzarme las zapatillas hoy me he desquitado. Ha sido una mañana perfecta. Con los amigos del grupo 7:45 hemos iniciado el recorrido habitual por la ribera del Ebro hacia los Galachos de Juslibol. Uno de esos sitios por los que da gusto correr o pasear una mañana de domingo.



El terreno estaba mojado pero la temperatura era ideal.

El río Ebro todavía baja caudaloso después de tres meses de crecidas sostenidas

Internarse en los Galachos  es uno de los recorridos más gratificantes que se pueden hacer en Zaragoza. 

Al final 16 kilómetros de ritmo suave y conversación agradable. Y a las 9: 30 en casa. Una gozada.

viernes, 25 de mayo de 2012

¿El Orinoco?


Pues no. El río Ebro. Pero así de frondoso lucía hoy al amanecer, en Zaragoza.

Con la llegada del calor he iniciado la campaña de entrenamientos matutinos de los que ya hablé el año pasado. Por supuesto los sigo recomendando para todo aquel o aquella que pueda. Os aseguro que después de haber estado inmerso en este espectáculo, del que aquí solo muestro una imagen, pero que estaba aromatizado con la esencia misma de la primavera y con una muy apropiada banda sonora interpretada por los pájaros del bosque de ribera, uno llega a la oficina... con otro aire. Con esa sonrisilla pícara del que  paladea  un íntimo y regocijante secreto: "Si supierais donde he estado esta mañana, cuando amanecía..."

domingo, 19 de junio de 2011

Empezar el día con los deberes hechos

Ya el verano pasado me di cuenta de que lo mejor para salir a correr cuando empieza a hacer calor es madrugar. Lo de madrugar abarca una amplia horquilla horaria dependiendo del interesado.  En mi caso  significa levantarme a las 6, cuando empieza a clarear pero el sol todavía no ha salido. 
Esta semana pasada he ido dos días a correr a esas horas y entre el fresquillo que hace y la paz que se respira resulta de lo mas estimulante. Os lo puedo asegurar.

A las 6:30 los primeros rayos de sol se reflejaban en la torre del agua. A los pocos minutos se apagaron las farolas.

Normalmente suelo dar la vuelta al Parque del Agua, que ocupa el meandro de Ranillas. En total entre 7 y 8 km.

El asunto es que a las 7 en punto, tras unos escuetos estiramientos, estoy ya de vuelta  en casa como si nada. El aroma a café me recibe al entrar. El resto, la reconfortante y ajetreada rutina mañanera: beso y piropos a mi mujer que se va a trabajar fresca y guapa como cada día, beso y ánimos a  mi hijo mayor que se va al instituto sobre las 7:30 atribulado con los últimos exámenes,  ducha, desayunos, camas, etc. (todo esto mas o menos a medias entre todos) hasta que a  las 8:12, mi hijo pequeño y yo estamos ya esperando el autobús del cole que  lo recoge un par de minutos después. Mas besos (soy el protagonista de la canción "Besos" de "El canto del loco") y me voy a por la bizi con la que me planto en la oficina en 20 gratificantes minutos. 
Cuando subo las escaleras me siento pletórico como un colegial cuando llega a clase con los deberes hechos y la lección estudiada. Y  aun queda todo un día por delante.