miércoles, 27 de junio de 2012

Futbol 3 - Atletismo 1.

Este pudo ser el resultado del desigual enfrentamiento entre el partido de fútbol España-Francia del pasado sábado y la carrera 10k - Fiestas de San Ramón que se celebró el mismo día y a la misma hora por las calles de Barbastro. Cuando me inscribí, tres días antes,  ni me di cuenta de lo del fútbol. Pero bueno, aunque el partido tenía su interés, ya estaba inscrito y no era cuestión de echarme atrás. 

Fue peor cuando vi la camiseta que te dan al recoger el dorsal. Que me perdone el diseñador, (no es nada personal, en serio, y seguro que hay gente a la que le gusta) pero ni ciego de birras me la pondría  ni para bajar al trastero:


A pesar de las circunstancias, la carrera en si no estuvo mal. Eso si, me la tomé con bastante calma. Desde el principio salí regulando con la intención de no sufrir. Tanto es así que en el primer paso por el puente de San Francisco mi madre, que me estaba animando, le dijo a mi padre por lo bajo: - ¡pero si va el último! - No mama, que aun queda gente por ahí detrás. Al rato me reconoció mi tía Asunción que me dijo -Ojo hijo mío, no te sofoques. - Tranquila tía que voy bien. Total que a los 52' más o menos crucé la meta, dejé el chip, me comí una rodaja de sandía, y me fui a casa a cenar.  Aun tuve tiempo de ver el final del partido. 

lunes, 18 de junio de 2012

La bolsa del corredor y el Gollum . 10k zgz 2012

Hace  una semana que corrí la 10k de Zaragoza. Fue una de las carreras en las que peor lo he pasado. Una mezcla de escaso y mal planificado entrenamiento, calor y una cena poco apropiada la noche anterior minaron mi, ya de por si, no demasiado boyante forma física. 

Comencé con la vaga idea de bajar de los 50 minutos, pero sin mucha fe, la verdad. Hacia mitad de carrera  me di cuenta de que no iba a poder mantener el ritmo por debajo de 5min/km. Así que me resigné a ser adelantado por un montón de gente en mejores condiciones que yo. Ya en pleno declive, sufriendo para no perder demasiado los papeles, debió de tomarse esta foto:


Sería por el km 6 más o menos cuando apareció a mi lado la grácil atleta que se ve en la imagen. A penas pude acompañarla unos metros. No me extraña que ante tal desaire no me dirigiera la palabra. Me adelantó tan ligera como el globo de 50'. En fin.

Menos mal que tras cruzar la meta y recoger la bolsa del corredor me empecé a recuperar. Esto de la bolsa es un asunto importante del que no se suele hablar. Por eso, con espíritu constructivo, voy a describir en detalle el contenido de dicha bolsa y mi valoración subjetiva sobre los distintos elementos que allí me encontré:

Botellin de agua de 500cc: Muy oportuno y necesario: 8/10

Plátano: También muy apropiado para recuperar fuerzas. Me lo zampé, quizá demasiado deprisa, después de beberme el agua. 9/10

Naranja: Esta bien, pero no me apetecía y me la guardé para casa. 6/10

Chocolatina derretida: Con el calor que hacía no parecía muy indicada. La tengo en la nevera a la espera de mejor ocasión. 5/10

Napolitana embolsada: No está mal, pero tampoco apetecía mucho. Se la comieron mis hijos al día siguiente para desayunar. 6/10

Vaso de Aquarius: No venía en la bolsa. Había que hacer cola, pero valía la pena. Me lo bebí poco a poco después del plátano. 9/10

Botellín de cristal de cerveza sin alcohol sabor manzana, caliente: Este es el tercer año que me propongo no volver a beber más cerveza de la Zaragozana después de ver ese "regalito" en la bolsa. ¿Puede haber una acción publicitaria más nefasta? Si quieres publicitar la bebida, pon un vale para tomarte una fresquita allí mismo, pero no cargues al personal con ese muerto. Por favor! Estuve tentado de dejarla en la barra que tenían allí y montarles un numerito, pero me contuve, afortunadamente. Me limité a dejarla encima de una de sus mesas. Que les aproveche. 0/10


Bolsita de Jumpers: Impresionantes. Ya he comentado en alguna ocasión mi debilidad por estos snacks, y en concreto por esta marca, Jumpers, que está ubicada en Ejea de los Caballeros, Zaragoza. Si, tengo que reconocer que soy adicto a estas chuches, pero ojo, tambien tengo que decir que mantengo muy a raya esa adicción. Del mismo modo que el sufrido protagonista de la  película Misery solo se fumaba un  cigarrillo cuando acababa una novela, yo sólo me como una bolsa de Jumpers cuando acabo la 10k de Zaragoza. Osea, una vez al año. 10/10


Este delirante pero delicioso cóctel de hidratos de carbono, grasas saturadas, saborizantes y colorantes me arreglo definitivamente el cuerpo mientras volvía andando a casa después de la carrera. Al pasar por el parque de Miraflores unos críos se quedaron mirando la bolsa como suplicando que la compartiera con ellos. Ilusos. Los pobrecillos ni sospechaban que yo en realidad  era el Gollum y ese era... ¡mi tesoro!

jueves, 7 de junio de 2012

3 ventajas del correr frente a otros deportes.

En estos tiempos que corren, el dedicar un tiempo al ejercicio físico, algo tan recomendable para la salud física y mental del personal, podría parecer superfluo, incluso frívolo, sobre todo si la práctica de ese ejercicio conlleva un desembolso mensual, por pequeño que sea. 

En estos casos, y en cualquier otro, ¿porque no?  lo mejor es... echarse a correr.

Veamos porque:
  • Es más barato: La única equipación imprescindible son unas zapatillas, que se pueden llevar como deportivas de calle y que no tienen porque ser más caras. (Mis primeras Mizuno (ver foto a la derecha) me costaron 64 euros hace casi dos años, y todavía las uso para entrenar cuando voy a Barbastro). Y lo mejor de todo es que no necesitas pagar por utilizar ningún tipo de instalación deportiva. Sales a la calle y ya está.
  • Es más fácil: Las reglas son sencillas: Sólo tienes que correr. Y se puede practicar en cualquier sitio, en solitario o acompañado, según se tercie. Y si te vas de viaje a donde sea, por trabajo, de vacaciones, o  al  entierro de un familiar en Cáceres, siempre puedes llevarte discretamente las zapatillas y un pantalón corto en el equipaje de mano. Prueba a hacer lo mismo con una bicicleta...o una simple raqueta.
  • Cunde más: No hay otro deporte que te de más por menos. Uno podría pensar que hay algunas actividades que, en el mismo tiempo, consumen  más calorías, como nadar. Si, puede ser, pero hay un pequeño inconveniente: a no ser que tengas la piscina en casa (y climatizada, si quieres estar en forma todo el año), si sumas los tiempos de ir y venir, cambiarte, etc.,  para 1 hora de ejercicio neto, inviertes como mínimo 2, aparte del asunto económico, claro.
En mi primera media maratón, la del vino del Somontano. Con los viñedos al fondo y el mismísimo Sr. Ornitorrinco marcando el ritmo. ¿Quien no se engancha con este arranque?

viernes, 25 de mayo de 2012

¿El Orinoco?


Pues no. El río Ebro. Pero así de frondoso lucía hoy al amanecer, en Zaragoza.

Con la llegada del calor he iniciado la campaña de entrenamientos matutinos de los que ya hablé el año pasado. Por supuesto los sigo recomendando para todo aquel o aquella que pueda. Os aseguro que después de haber estado inmerso en este espectáculo, del que aquí solo muestro una imagen, pero que estaba aromatizado con la esencia misma de la primavera y con una muy apropiada banda sonora interpretada por los pájaros del bosque de ribera, uno llega a la oficina... con otro aire. Con esa sonrisilla pícara del que  paladea  un íntimo y regocijante secreto: "Si supierais donde he estado esta mañana, cuando amanecía..."

lunes, 21 de mayo de 2012

La veteranía es un grado. Crónica de la media maratón de Zaragoza 2012.

Lo que son las cosas. A pesar de que hace menos de tres años que empecé a coleccionar camisetas de poliester (en cada carrera que haces te dan una), y aunque desde entonces, lógicamente, siempre he corrido en categoría "veteranos", esta ha sido la primera carrera en la que he ejercido como tal. O sea, que he hecho de acompañante de un amigo que se estrenaba en el mundo de las carreras populares. Mi amigo Chema.

La verdad es que las semanas previas a la carrera no estaba muy convencido de poder cumplir dignamente con mi papel de "liebre". Este Chema siempre ha estado en buena forma a base de nadar, gimnasio, etc. Y aunque solo llevaba un par de meses entrenando, su progresión era evidente: Se hacía todas las semanas entre 30 y 40km con una tirada larga de entre 15 y 17 km. ¡Más de lo que yo entreno habitualmente! Y eso que el último mes intenté al menos aproximarme un poco a esos números. Pero nada, la única vez que pasé de 12 km fue justo un mes antes, con los de 7:45.

Y llegó el día de la carrera. Por suerte el calor de los días anteriores había desaparecido. La temperatura era ideal y corría un cierzo suave que no molestaba en absoluto. Tras las fotos de rigor nos metimos en la zona de salida.


En el Puente de Piedra antes de la carrera. Al fondo, El Pilar.

Fernando, otro amigo luciendo orgulloso el eslogan "eres de Almudevar"


Los primeros 15km los hicimos a un rtimo bastante rápido, demasiado para mi gusto. Yo me encontraba bastante bien, pero intentaba frenar un poco a Chema que iba lanzado.

Por el km 10.

Fue a partir del km17 o así cuando se empezó a acusar un poco el cansancio. Ahora era yo el que intentaba mantener el ritmo. El caso es que en un pis-pas nos plantamos en la linea de meta, que traspasamos  felices y contentos vitoreados por nuestras respectivas familias.



Chema y yo cruzando juntos la meta.

Fue una carrera estupenda. Los dos acabamos más que satisfechos. Chema como debutante y yo como "veterano". Al acabar lo celebramos tomando unas cañas en la plaza del Pilar. Seguro que repetimos.

domingo, 15 de abril de 2012

50 años corriendo. Y, como renunciar a un Ipad.


Pues eso. Que ayer hizo 50 años desde que hice mi entrada en este atribulado mundo. Y para iniciar las celebraciones de tan singular evento lo mejor era empezar el día corriendo.
Así que antes de las 8 de la mañana estaba ya en la calle dispuesto a unirme a la gente con la que suelo entrenar los fines de semana cuando estoy en Zaragoza. Hablo del grupo 7:45. Al grito de "¿Hay sitio?" y tras recibir una unánime respuesta afirmativa, me incorporé al pelotón que se dirigía ya hacia los galachos de Juslibol. Lloviznaba ligeramente y hacía fresquito, pero el viento estaba en calma. ¡Una mañana excelente! 

Normalmente el grupo se va disgregando en otros mas pequeños que van a diferentes ritmos y distancias. Yo suelo encuadrarme en el conocido como grupo "Z", que es el que lleva un ritmo más suave y con recorridos mas cortos, entre 12 y 14 km. Pero ayer, envalentonado por mi ya inequívoca madurez, me uní a unos cuantos que iban un poco más allá y fuimos hasta el puente de Monzalbarba. Nunca me había aventurado tan lejos. Todo el camino discurría por sendas húmedas y mullidas que atravesaban los bosques de ribera junto al río Ebro. Un lugar espectacular para correr.


Total que cuando llegué a casa el Garmin marcaba 19km justos. Mi entrenamiento más largo hasta la fecha. Y aunque iba calado hasta los huesos, me encontraba fresco como una rosa.  Al entrar  me recibieron los besos y felicitaciones de mis hijos y de mi mujer y el delicioso aroma de un chocolate a la taza, que nos ibamos a zampar todos juntos para desayunar. ¿Puede un día empezar de mejor manera?

Pues aun había más. Después del desayuno, en el que por cierto, repetí de todo, me llevaron al salón donde me esperaba mi regalo de cumpleaños. No soy muy dado a permitirme gastos innecesarios. Y menos en estos tiempos que corren. Mi mujer, y también mis hijos, me conocen bien en ese aspecto. Así que estuvimos hablando días antes sobre el asunto. Quedamos de acuerdo en que lo de los 50 (aunque no se si yo mismo) se merecía, algo especial. ¿Quizá esa cámara fotográfica que llevo años esperando? Nada. Todavía no he visto el modelo que me gustaría, tal como expuse hace un tiempo en "Mi cámara ideal". ¿Y que tal un Ipad? ¡Glubs! Pocas veces le hacen a uno una oferta tan tentadora. ¿Que mejor excusa para hacerme con tan deseado juguetito? Pero tras pensarlo un rato lo vi claro. No. No iba a tener un Ipad. Por muy molón que sea. No quiero otro cacharro en casa que al final va a ser, seguro 100%, un nuevo generador de conflictos caseros. Bastantes hay ya, de conflictos y de cacharros. No me da la gana.


El Ipad que no he querido que me regalaran.

A parte de todo, a lo largo de la mañana fui recibiendo bastantes felicitaciones de amigos y familiares. Me hicieron mucha ilusión. Ah, y todas esas felicitaciones, como las cosas importantes de la vida, no costaban ni un solo euro. 

Por cierto, este fue mi regalo:




Un capricho no tan caro como un Ipad, aunque bastante más aparatoso. Pero con muchas ventajas: 
  • Suena mucho mejor.
  • Es mucho más bonito.
  • Dentro de 25 años seguirá funcionando perfectamente.
  • Y ¡No tiene conexión a internet! 


domingo, 1 de abril de 2012

¡Que bien se está sin tele!

Muchas veces he fantaseado con la idea de bajar la tele al trastero y acabar de una vez por todas con las trifulcas familiares y desastres varios que genera este endiablado invento. Si no es por la posesión del mando a distancia,  ese objeto mágico que infunde un poder casi absoluto a quien lo posee, es por los cansinos "espera, que ahora voy" ante las reiteradas llamadas para acudir a cenar, o a comer, o a lo que sea.  Y no solo conflictos. Quizá uno de las efectos mas perniciosos de la TV sea ese irresistible sopor, similar al generado por drogas del grupo de los hipnóticos u opiáceos, que deja a la parienta, o a uno mismo, totalmente fuera de combate antes de que acabe el telediario de la noche. Terrible

Aun con  estas razones y muchas otras mas, que las hay, lo cierto es que poca gente tiene el valor de dar ese trascendental paso: Deshacerse de la tele. Yo no conozco a nadie, pero algún día me gustaría ser parte de ese grupo de liberados, si es que existen.

Todo esto me ha venido hoy a la cabeza por culpa, o mas bien gracias a mi mujer.  Ha decidido aprovechar estos días  en que los críos están, uno con los abuelos, y el otro en un torneo de baloncesto por ahí por Tarragona, para pintar el salón.  
Sin duda, la operación era muy necesaria, aunque, en mi opinión, y creo que en la de la mayoría los de mi género, no parecía algo de una urgencia inaplazable. 

El caso es que nos pusimos manos a la obra. El viernes fuimos a por la pintura y el sábado empezamos con el zafarrancho. He de decir que en todo momento la que lleva el peso de los trabajos,  trasiego de enseres varios, enmascaramiento, pintura en sí, es mi esposa. Yo colaboro en algunas cuestiones logísticas, como ir a por la escalera al trastero, mover algún mueble, arrancar los "cuelgafacil" (que en absoluto podrían llamarse "quitafacil"), enmasillar agujeros, pintar parte del techo, llevar al pequeño a casa de los abuelos a Barbastro, cosa que hice el domingo por la mañana, etc.

Pero a lo que iba. El sábado por la tarde, tras dejar el techo acabado, ya empezamos a disfrutar de lo que era tener todo el salón empantanado y, por tanto, sin tele y sin sofás para repatingarse: Nos fuimos a cenar unos bocadillos por ahí, en una terraza. Tan rícamente. Hacía una noche estupenda. Cuando volvimos a casa, todo el mundo a la cama. 

Y eso fue solo el primer día. Como decía, el domingo viajé a Barbastro a llevar al crío pequeño y regresé después de comer. Según lo que hablaba con mi mujer por teléfono, la primera mano de las paredes del salón ya estaba dada. Ahora solo quedaba esperar hasta el lunes para dar la segunda. Sin niños. Sin tele. Toda una tarde de domingo.