Correr está bien, pero tampoco es la panacea. Y hay muchas otras cosas interesantes que hacer.

domingo, 1 de mayo de 2011

El gran Manuel Secanella y la carrera más extrema.

Manuel no era un un atleta al uso. De hecho, aunque llevaba una vida bastante saludable, no fumaba, no bebía alcohol, ni siquiera café (solía tomarse  una infusión o un colacao a media mañana), últimamente no practicaba ningún deporte de forma habitual. Donde si destacaba Manuel era en el ámbito profesional y académico. Fue un estudiante muy brillante, lo que unido a una capacidad de trabajo poco común le permitió forjarse en pocos años una carrera profesional impresionante. Con cincuenta y tres años ya era Comisario Adjunto, uno de los puestos de mayor responsabilidad de la CHE. 

Pero volviendo al deporte. Una de las actividades a las que Manuel prefería dedicar sus periodos de vacaciones era la de acompañar a su primo Miguel y otros barbastrenses en sus largas travesías en moto. Manuel se ocupaba de la parte logística y demás conduciendo su VW Golf por las carreteras de media Europa.

El caso es que hace un par de años, sin comerlo ni beberlo, Manuel se encontró con que estaba inscrito en la carrera mas extrema y cruel que uno pueda imaginar. El dorsal, el chip, y los imperdibles se los entregó directamente su oncólogo tras las pruebas pertinentes. La carrera había comenzado.

Manuel asumió el dificil e inesperado reto con una entereza y deportividad encomiables. Y lo que es mas complicado, continuó con ese mismo espíritu hasta el final. La prueba estaba llena de obstáculos muy duros intercalados con algún  momento de falso llano. La primera operación, las primeras sesiones de quimio, no hicieron sino fortalecer el ánimo de Manuel que aprovechaba el tiempo libre  para seguir estudiando. Era Ingeniero de caminos de profesión, pero aun tuvo tiempo de finalizar sus estudios de ingeniería informática en la UNED y de matricularse en Ciencias ambientales que cursó hasta el último momento con el entusiasmo y brillantez de siempre.

Recuerdo que en una de nuestras conversaciones, hace un año mas o menos, le dije que su caso podía ser análogo al de Lance Amnstrong pero en el ámbito intelectual. Manuel sonrío complacido al oír aquello. Sin duda su espíritu de superación y lucha podrían ser equiparables.

Mas tarde llegaron otras operaciones cada vez  mas agresivas, hígado, pulmón, y sesiones aún mas extenuantes de quimio, que Manuel afrontaba con la flema de un lord británico. Sin perder la compostura en ningún momento. Nunca se quejó de su mala suerte ni se le vio llorar o lamentarse. 

Durante las últimas semanas, cuando el agotamiento era ya tan visible que todos a su alrededor empezábamos a alarmarnos seriamente, el seguía acudiendo a trabajar todos los días. Como físicamente no podía ya coger el autobús como era su costumbre,  se pagaba el taxi de su bolsillo. Así era Manuel.

Hasta los últimos días Manuel no le dijo a su madre que el final era ya inminente, aunque seguro que ella lo debía intuir. No quería que sufriera. Era viuda y el era su único hijo.

Si alguna vez me toca enfrentarme a una carrera tan dura como la que le tocó correr a Manuel me gustaría tener al menos una parte de su entereza y dignidad. 

Gracias por tu gran ejemplo Manuel.
Todos los que tuvimos la suerte de conocerte de cerca  nunca te olvidaremos.

  

12 comentarios:

  1. No conocía a Manuel.. Pero con tu crónica lo he sentido muy cercano... Mi mas profundo reconocimiento... Un abrazo...

    ResponderEliminar
  2. Gracias, Paco y Carles, por vuestras palabras de ánimo y vuestro abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Hola Ramón. A Manuel no lo conocía mucho. Me suena que cuando yo me iba de Zaragoza, él llegaba la oficina central. Además estábamos en servicios diferentes. Cuando lo veía pensaba: El primo de Miguel. Me ha impresionado tu gran post. Mis condolencias a su madre, familiares y amigos.
    Adiós

    ResponderEliminar
  4. Hola Ramón, soy Miguel, el primo de Manuel. Es muy reconfortante saber en estos duros momentos que ha contado con los mejores compañeros que uno puede imaginar y que habéis estado con él hasta el último momento. Manuel, Manolo para mí, nos ha dado una lección de cómo afrontar una situación límite en esta carrera de ultrafondo que es la vida. Conociendo su discreción, seguro que esté donde esté piensa que no es para tanto todo lo bueno y merecido que de él se escribe y que no ha hecho otra cosa que la que tenía que hacer. Muchas gracias por este sentido homenaje y gracias a Carles y a mis buenos amigos Paco y Javier por vuestros mensajes de ánimo.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  5. Hola Ramón:suscribo todas u cada una de tus palabras:era,no,SOY amigo de Manolo y de Miguel y desde luego me admiro la entereza y la lucha hasta el final; siempre nos fijamos en las grandes hazañas deportivas y en realidad es la vida la mas dura de las carreras y aqui Manolo nos ha dado una lección de campeón.Gracias ramón.

    ResponderEliminar
  6. Gracias, Javi, Miguel y Chema por vuestros comentarios.

    Miguel, no he citado al círculo íntimo de amigas y amigos que acompañaron a tu primo en su última etapa, aunque tu ya los conoces. Ellos son los merecedores del reconocimiento que expresas. Lo mío ha sido solo una crónica desde la retaguardia.

    ResponderEliminar
  7. Dime, se trata de Manuel, de Barbastro, Ing de caminos , que trabajó en price Waterhouse hace años? Soy un compañero de trabajo de esa época. Gabriel del Castillo

    ResponderEliminar
  8. Hola Gabriel,

    Efectivamente es es mismo Manuel del que hablas.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  9. Un abrazo de condolencia a su familia , desde Lima. Gabriel.

    ResponderEliminar
  10. Le transmito tu mensaje a su familia.
    Gracias Gabriel.

    ResponderEliminar
  11. Han pasado 10 meses desde que Manuel se marchó. Sin embargo sigue muy presente en los que tuvimos la suerte de ser sus amigos, en el corazón de su madre que tiene que aprender cada dia a vivir sin el. Gracias Manuel por tu ejemplo. Yo tambien te echo de menos en estos momentos en los que me gustaria compartir contigo los nuevos sucesos de mi vida, escuchar tus consejos, sentirme apoyada...aunque, de algun modo siento que estas. Marisa.

    ResponderEliminar