martes, 24 de noviembre de 2015

El corredor mínimo

No confundir con "corredor minimalista", que son esos que corren medio descalzos o con una especie de guantes de goma en los pies. Lo mío es mucho más convencional. Ser un "corredor mínimo" consiste simplemente en ser alguien que corre para mantenerse en forma y punto, evitando en lo posible toda la parafernalia con la que están haciendo el agosto cantidad de negocios relacionados con el deporte de correr. Si, porque aquí el que no corre vuela, y como la fiebre correcolari parece tener cuerda para rato, hay un montón de gente avispada que se está forrando con el asunto. Y ojo, que esto a mí me parece muy bien. Solo que en mi opinión, lo de meterse en esa rueda corre-consumista no es en absoluto necesario. Porque lo  de "mínimo", tiene que ver sobre todo con simplificar, con desprenderse de lo superfluo. Podría haber sustituido "mínimo" por "tranquilo" y quizá hubiera quedado mejor definido el concepto. En todo caso, a continuación pongo algunos puntos que pueden aclarar mejor el tipo de corredor del que estoy hablando y cuyo ejemplo más cercano sería un servidor.

  1. El corredor mínimo sabe que correr es un privilegio al que desgraciadamente no todo el mundo puede acceder por distintas limitaciones físicas, de edad, etc. Aprovechemos pues y corramos mientras podamos, pero sin pasarnos. Y tengamos siempre presente que este don no nos va a durar para siempre.
  2. El corredor mínimo, aunque suele ir despacio, se cansa cuando corre. Y no es que no disfrute del trayecto, sí que lo hace, pero con moderación. El mayor goce llega, por ejemplo, cuando se toma un vermú en condiciones a cuenta del entrenamiento mañanero.
  3. El corredor mínimo no necesita estar pendiente del reloj, ni del cronómetro, ni del ritmo que lleva. Los nuevos relojes, con GPS, WIFI y mil virguerías más, son una chulada, pero ojo, no te van a ahorrar ni una sola gota de sudor. Al contrario. Lo he comprobado personalmente.
  4. El corredor mínimo no necesita unas zapatillas de más de 100 euros ni tiene por qué cambiarlas cada dos por tres. Por bastante menos se pueden encontrar unas de buena calidad aunque sean de la temporada pasada. O de la anterior.
  5. El corredor mínimo no necesita apuntarse a ninguna carrera para nada. Sin embargo, los organizadores de carreras sí necesitan a los corredores, y claro, hacen lo posible para intentar hacernos pasar por caja. Allá cada cual. No digo que esté mal correr una carrerita de vez en cuando, pero de ahí a pringar la mitad o más de los fines de semana ( y lo que es peor, hacer pringar al resto de la familia), va mucho trecho.
  6. El corredor mínimo, cuándo quiere correr en grupo, sabe dónde, cuándo y con quién puede hacerlo. Mi grupo, el 7:45 es el mejor ejemplo. Vas cuando quieres y cuando no, no. No hay compromisos.
  7. El corredor mínimo no necesita retos especiales para motivarse. Tampoco necesita batir marcas o superar distancias imposibles. Salir a correr tres días por semana es ya un reto más que importante, que por cierto,  no siempre cumple a rajatabla. Pero no pasa nada. No olvidemos que nuestro objetivo es mantenernos en forma sin machacarnos demasiado y sin obsesionarnos.
  8. El corredor mínimo sabe perfectamente que lo de correr no es lo más importante. Aunque es algo que le hace sentirse bien, su vida no gira en torno a eso ni mucho menos.
Bueno, yo creo que más o menos ha quedado clara mi postura actual respecto a esto del correr. He de decir que no siempre he visto la cosa del mismo modo. Si alguien ha seguido un poco la evolución de este blog, habrá visto que la "linea editorial" ha ido variando notablemente desde que lo empecé hace cinco años. Supongo que es lo normal, yo también he cambiado claro. En fin, esto es lo que hay. Por el momento.



2 comentarios:

  1. El corredor mínimo tiene una gran ventaja: el tiempo que le queda por delante puede ser mayor que cualquier otro corredor, ya que no se "quema" como otros en unos años, es más difícil que se lesione y en nuestro caso sabe que en la rotonda 7:45 no va a estar sólo, hay corredores mínimos que están encantados de compartir esa filosofía.

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    1. Sí Pedro. ¡Y que suerte que haya un grupo Z!

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