jueves, 26 de julio de 2012

Porque yo tuve una banda de rock & roll.

Bueno, de rock lo que se dice rock tampoco era mucho. Eramos más bien una banda pop. Ya se aprecia en la foto lo modositos que estábamos todos sobre el escenario. Debía ser el año 1980. 

Esta actuación, que para más detalles fue la única del grupo, se encuadraba dentro de un festival que se celebró en el teatro principal de Barbastro y cuyo lema eran los valores humanos. Recuerdo que se presentaron varias agrupaciones de colegios  con canciones del tipo "ayer madre en las trincheras..." y cosas así. También estaba el grupo Acento, que por aquel entonces se llamaba "Borrasca" y que se presentó con algún tema en esa misma linea. Eran nuestros máximos rivales ese día, a pesar de ser amigos y de habernos dejado la mayoría de los instrumentos y el local de ensayo. 

Total que nosotros, dando la nota, nos presentamos a última hora con una canción en ingles "inventao" del grupo estadounidense "The Knak". La canción, que recomiendo escuchar de fondo mientras se lee esto para ponerse en situación, se titulaba "How can love hurt so much", y como desconozco si se conserva alguna grabación de nuestra  versión, se puede escuchar la original en el enlace anterior. Puedo asegurar que la nuestra sonaba prácticamente igual. En serio. Lo nuestro fue un éxito total de crítica y público.

Lástima que nuestra trayectoria musical fue algo breve, pero aun así nos dio la oportunidad de saborear lo que siente desde allá arriba. Y valió la pena. Si señor. 

De izquierda a derecha, Pepe al bajo, Carlos al micro, Jesús (al que llamábamos  "Joe"  en aquella época) a la batería,  yo  con mi guitarra naranja de fabricación propia,  y Juan a la otra guitarra.

miércoles, 11 de julio de 2012

Lo que cuesta correr. Inversión y rentabilidad.

Esta entrada, contrariamente a lo que da a entender el título, algo bastante habitual en este blog, no va sobre los dineros que cuesta practicar este deporte, que son pocos como ya comenté hace algún tiempo, sino sobre el esfuerzo que requiere estar dando brincos mas o menos acompasadamente mientras te desplazas de un sitio a otro durante media hora, o una hora, o más.



Y tengo que decir que si correr sale barato en términos económicos,  tiene un coste nada despreciable en cuanto a esfuerzo se refiere. No pretendo asustar a nadie, solo decir las cosas como son.  Pondré un ejemplo:

Yo, antes de echarme a correr, solía ir en bici algún día los fines de semana. Después de la media hora que dedicaba a hinchar las ruedas, sacar mi Orbea del trastero, subir a llenar el bidón de agua, etc., me hacía un recorrido de hora u hora y pico y regresaba a casa satisfecho del ejercicio físico realizado. Digamos que me encuadraba dentro de la gama baja de lo que son hoy los ciclistas domingueros, o sea, que era de los que llevan bicis de menos de 150 euros y por descontado no van con culote, ni con las piernas depiladas ni con ningún otro aditamento habitual para cualquier ciclista dominguero de los de gama media o media alta. Pero yo era feliz así.

Ahora me he convertido en un corredor dominguero de gama baja (DGB) o quizá de gama media-baja (DGMB), pues ya  no soy solo estrictamente dominguero: suelo salir a correr también un par de veces entre semana. 

La diferencia entre lo de antes y lo de ahora es muy simple:

Antes llevaba una vida sedentaria y ahora no. Y ¿Cómo es posible - se preguntará alguien - si sólo has cambiado la bicicleta por las zapatillas y sigues siendo un deportista del tipo DGB o DGMB?

Trataré de explicarlo:  

Hacer 10 ó 15 km con la bici en plan DGB puede suponer el mismo esfuerzo que darte un paseo andando hasta el mercadillo, estar un rato dando vueltas por allí y volver a casa chino chano. 

Para correr 10km sin embargo tienes que sufrir. Si. Por lento que sea el ritmo que lleves, cada metro supone un esfuerzo que va a poner a prueba tu voluntad. Cada metro. Del primero al último.  No hay llanos ni bajadas que valgan. No hay tregua. Hasta que llegas al final. Y es justo entonces, cuando cruzas la meta que te habías marcado, cuando empiezas a recibir los intereses de todo el esfuerzo invertido.  Y lo mejor es que los beneficios los vas recibiendo también a medio y a largo plazo, y se van acumulando a medida que vas entrenando. O sea, como la cuenta ING cuando estaba al 6%. Un chollo.

Está demostrado que se pueden obtener grandes beneficios  practicando otros deportes, entre ellos el ciclismo, por supuesto. Pero para un inversor del tipo DGB cuyo único capital es de sólo 2 o 3 horas a la semana, me atrevería a asegurar que no hay inversión más rentable.


lunes, 9 de julio de 2012

Como hacer una buena tortilla de patata. Receta fácil y rápida.

Hay miles de recetas circulando por ahí en las que se explica con detalle como hacer una tortilla de patata. Pero está claro que no es suficiente. Tras años de probatinas varias  voy a exponer a continuación la que en estos momentos considero como "mi receta perfecta" y a la que he llegado teniendo en cuenta las siguientes premisas:


  1. Debe ser una receta fácil.
  2. El tiempo de elaboración debe ser mínimo
  3. El resultado debe ser lo más parecido posible a esa tortilla de patatas ideal que todos tenemos en mente.
  4. Dos o tres cucharadas de aceite deben ser suficientes.
  5. El impacto sobre el estado de limpieza de la cocina tras la elaboración del plato debe ser similar al  de después de hacer una simple tortilla a la francesa. (este requisito es muy importante, al menos para mi)

Allá vamos:

Ingredientes (entre 2 y 4 personas, depende del hambre que tengan):

  • 5 o 6 huevos y 2 patatas medianas. (Lo importante es que el volumen de huevo debe ser como mínimo igual al  de patatas)
  • Un par de cucharadas de cebolla frita de bote. (Opcional aunque muy recomendable. Al que no le guste la cebolla que no ponga, allá el)
  • Un par o tres de cucharadas de aceite de oliva.
  • Un pellizco de sal.

Elaboración:


Se cascan los huevos en un bol. Hasta aquí todo normal.

 El ingrediente secreto: (Es opcional pero yo lo recomiendo totalmente) La cebolla frita o caramelizada le da el toque profesional. Podríamos hacerla en sartén, pero para obtener un buen resultado se debería cocinar separada de la patata y eso lleva su tiempo y demás.

Se baten los huevos con la cebolla frita y la pizca de sal y nos centramos en las patatas. Así mientras tanto, se va reblandeciendo la cebolla.

Ahora tenemos que trocear las patatas (previamente peladas, claro).

Contrariamente a lo que se suele hacer, que es cortar las patatas a rodajas, yo recomiendo cortarlas en dados algo más pequeños que si fueran para ensaladilla rusa. 

Ponemos la patata así cortada en un recipiente apto para microondas, preferiblemente de pyrex o similar,  mezclamos con el aceite y lo metemos en el microondas a máxima potencia durante unos 10 minutos. Tras los cuales podemos sacar el recipiente con cuidado de no quemarnos. Revolvemos con una cuchara comprobando como va la cocción e introducimos 3 o cuatro minutos más en el micro según consideremos necesario.
La patata debe quedar mas o menos así de cocida. Al estar cortada en dados no queda apelmazada, que es uno de los peligros cuando cocemos con el microondas.
 
Añadimos la patata (sin escurrir mucho el aceite) al huevo y mezclamos bien.

Finalmente calentamos un chorrito de aceite en una sartén anti-adherente  y vertemos la mezcla. La potencia debe ser entre media y alta.  Al cabo de dos o tres minutos debemos ir moviendo la sartén de modo que la tortilla se despegue del fondo y gire. Entonces un  par de minutos más y podemos darle la vuelta ayudados de un plato apropiado.

Como vemos, solo ha cuajado la parte superior de la tortilla. Ahora se trata de acabar de cocer por el otro lado sin que el interior quede completamente hecho.
Et Voila: Este es el resultado. Puedo prometer y prometo que está tan buena como parece.

Como digo el punto de la tortilla de patata es que el huevo no esté completamente cuajado en su interior.

Que aproveche.




miércoles, 4 de julio de 2012

Maneras de correr

Desde que me eché a correr hace ahora casi 3 años me he topado con todo tipo de corredores y corredoras. Algunos corren aparentemente sin esfuerzo, con un estilo elegante y fluido, otros lo hacen de una forma pesarosa, como si correr fuese para ellos un gran  sacrificio que por alguna razón deben afrontar, y entre estos dos tipos de corredor@s, me he encontrado una gran variedad de estilos distintos de correr.

Pero de lo que quería hablar hoy aquí es de las "maneras", o sea del comportamiento social que exhibimos cuando vamos corriendo por ahí. En este aspecto la variedad de casos queda reducida notablemente. Yo diría que todos los corredores nos podríamos clasificar en dos tipos: los que exhiben buenas maneras y los que no. Dicho de otro modo: los que saludan cuando hay que saludar y los que no lo hacen.

Me explico por si no queda claro:

Si vas corriendo un día por el parque y tienes que ir haciendo slalom para no chocarte con los que vienen corriendo en dirección contraria, es obvio que no debes saludar a todo el que se cruza contigo, salvo que lo conozcas, si no quieres que te tomen  por idiota.  

Pero si vas corriendo por un camino a una hora intempestiva y te encuentras con un colega cada dos o tres kilómetros, lo normal creo yo es decir "Hola", o "Buenos días", o saludar con la mano, o aunque sea con un simple arqueo de cejas. En mi humilde opinión pienso que esto es lo correcto y lo que se debe hacer.

Pero como decía, no todo el mundo ostenta buenas maneras cuando está corriendo. He elaborado una estadística bastante sui géneris sobre el asunto, pero que puede dar una idea de la situación:


Lo de que haya un 35% de corredores que no saludan me parece hasta cierto punto un porcentaje asumible en el que podríamos englobar a los tímidos, a los huraños, a los que se creen que lo que están haciendo es demasiado importante para perder el tiempo saludando (estos serían los peores), a los simples despistados, etc.

Pero lo que no me acaba de cuadrar es el porcentaje de féminas que no saludan. Supongo que al ser yo un observador del género masculino estoy interfiriendo en la objetividad de la observación. Lo de "no habléis con desconocidos", prudente consejo que daban todas las mamás a sus hijos y especialmente a sus hijitas, debe subyacer incluso en señoras ya entraditas en años.

Saludos.