domingo, 4 de junio de 2017

Defensa del trote cochinero

Hay días en los que uno tira y por demás. A mi me pasa a menudo últimamente cuando salgo a correr. En vez de sentir esa sensación de alegre ligereza que muestran los (y sobre todo "las") modelos que salen en las portadas del Runner's World, me cuesta una barbaridad resistir la tentación de pararme y echar a andar. Cada zancada es un suplicio. Es cierto que llevo unos meses, desde principios de año,  en los que entre unas cosas y otras he reducido la frecuencia de salidas semanales a una media de 2, cuando lo recomendable es como mínimo 3. Pero en fin. El caso es que haciendo de tripas corazón, a veces no sé ni cómo, hasta ahora consigo aguantar hasta el final. Eso sí, a costa de ir arrastrándome por ahí a una velocidad tan ridícula que me adelantan hasta los caracoles. Vamos, lo que en el argot se denomina ir a "trote cochinero".

Las portadas de las revistas en general, y las de correr en particular, nos venden una imagen claramente edulcorada de la realidad. Sí, hay días en los que uno se encuentra corriendo tan feliz y pletórico como la chica de  arriba (aunque quizá sin ese atractivo y elegancia, qué se le va a hacer). Pero lo que no se suele decir es que también hay otros muchos momentos en los que se sufre. Se sufre como un perro. Y aunque no se hable mucho de ello todos los corredores han pasado y pasarán por eso en muchas ocasiones. Que quede claro.

Aunque técnicamente la expresión "trote cochinero" se refiere a ese estilo de correr con pasitos cortos y rápidos que recuerdan el trote poco glamuroso de los gorrinos camino del matadero, por extensión suele aplicarse también al correr lento, cansino, poco fluido, carente de frescura. A esta acepción me refiero en el presente texto. O sea, justo lo contrario a lo de la foto. 

Hay una definición alternativa que leí por algún sitio que describía esta forma de correr como aquella en la que "parece que corres pero en realidad no te desplazas". Jeje. Es un poco exagerado, pero en algunos casos se aproxima bastante a la realidad. De hecho se podría dar la paradójica circunstancia de que alguien andando a buen ritmo te adelantara.  Y llegados a este punto, alguien, (puede que el mismo "alguien" de la frase anterior) podría pensar: "pues para eso, qué más te da ir andando." ¡Craso error! La velocidad podrá ser la misma. Incluso inferior si me apuras. Pero el esfuerzo de correr aunque sea a trote cochinero es inmensamente mayor que el de ir andando. No pretendo denostar con esta aseveración al sano y universal ejercicio de andar, por supuesto. Pero no tiene nada que ver. Nada.

La diferencia entre andar y correr sería equiparable a la que hay entre estar de pie y saltar a la comba: infinita, aproximadamente.

Y esto es debido a que nuestro planeta Tierra, a pesar de lo mal que lo tratamos, nos quiere con locura y tiene un empeño realmente extraordinario en que no nos separemos de él. Por lo que en cada zancada, para contrarrestar esa fuerza (que no es otra que la de nuestro propio peso) e impulsarnos hacia arriba, aunque solo sean unos centímetros, necesitamos una gran cantidad de energía. Por el contrario al caminar nuestro centro de gravedad permanece a una altura constante del suelo, por lo que solo gastamos energía en desplazarnos horizontalmente.

En resumen. Lo que quería decir es que no hay que desanimarse  por muy despacio que vayamos corriendo. Ir por ahí al trote cochinero también es correr. Y la diferencia con ir andando sigue siendo enorme. Casi infinita.

lunes, 6 de marzo de 2017

Nuevo éxito en el maratón de Sevilla

Foto tomada prestada de la web vamosacorrer.com
No, no he sido yo quien ha corrido el maratón de Sevilla. Contravendría una de las restrictivas normas que exijo a las  pocas carreras en las que  participo: el poder desplazarme desde mi casa a la linea de salida en pantalón corto sin más accesorios que mi tarjeta de transporte ciudadana. Pero...  se podría decir que he participado en esa carrera "por poderes".  
Como diría el gran Goyo Jimenez, no lo cuento, lo pongo tal cual sucedió:

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Bandeja de entrada de mi correo electrónico:

El 17 dic 2016, a las 4:27 p. m., B.  escribió:


Hola :Llevo preparando el Maratón de Sevilla con planes complicados que no cumplo.Tengo 48 años y dos hijas, trabajo.... que te voy a contar.
He corrido 5 medias en torno a las 2 horas (siempre acabo cómoda y sonriendo )
Acabo de ver tu plan y voy a seguirlo. Hoy corrí 1h 40 y fíjate, en tu plan habría sido 1 hora. Mucho mejor.😀
Solo quiero acabarlo dignamente. Comparto tu filosofía.
Ya te voy contando.
Saludos,

B.
Enviado desde mi iPad


18 de diciembre de 2016, 19:52 Ramón escribió:

Hola B.

¡Cuánto me alegra recibir tu correo!
La verdad es que aunque sé que hay gente que lee mi blog, muy pocas veces me dejan comentarios o me envían un email.
Espero sinceramente que te sirva mi plan. Yo pienso que te irá bien. Sobre todo plantéate que el día de la carrera debes salir a un ritmo mas lento que en tus medias. Y fundamental: no dejarte llevar por la euforia de los primeros km y mantener el ritmo previsto. 
Bueno. Mucha suerte. Y me encantaría que me contaras  como te va el entrenamiento, y la carrera claro.
Un abrazo y muchos ánimos.

Ramón

Dos meses más tarde...

El 25 feb. 2017 18:08, B. escribió:
Hola !!!! Recuerdas mi mensaje hace un par de meses? Pues siiiiii lo logré, el domingo pasado terminé cómoda y sonriendo mi primer maratón: 4h 14 '.en Sevilla.
Tu plan fantástico.
Saludos,

B.
Enviado desde mi iPad

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Corto aquí el intercambio de mensajes que por supuesto continuó con mi agradecimiento y enhorabuena a B. por haber acabado su primera maratón. Y por confirmar que es posible afrontar ese reto siguiendo el plan sencillo del que he hablado sobradamente en este blog, es decir, sin necesidad de entrenar más de una hora seguida. 

Para acabar citaré lo que me decía B. en uno de sus correos:

"Los corredores que queremos disfrutar de una maratón, acabar dignamente y no dejarnos el cuerpo en el camino, tenemos de sobra con ese plan. La media me sale a 6'01. También es cierto que llevo corriendo 5 años de manera constante, pero relajadamente y que tanto el cuerpo como la cabeza me acompañaron . Cuando me preguntaban cuantos kilómetros metía semanalmente, a todo el mundo le parecían pocos, pero mira, ahí esta mi resultado."

¿Alguien más se anima?

domingo, 1 de enero de 2017

5 San Silvestres para acabar el año

Pero de las de 10 km, como la vallecana. Eso es lo que hemos trotado mi mujer y yo desde que empezamos las vacaciones de Navidad el día 23 de diciembre. Tengo que reconocer aquí que es un privilegio poder librar estos días. Pero a lo que iba, en realidad no hemos hecho ninguna carrera, simplemente hemos salido a correr cinco días a razón de una horita al día. Ya el año anterior hicimos algo parecido. Y puedo asegurar que es una excelente forma de encarar el fin de año.

Salíamos a eso de las ocho y media. En Barbastro todos los días había niebla y la temperatura rondaba los cero grados. Un ambiente aparentemente poco propicio para echarse a correr. Pero solo aparentemente. Han sido de los entrenamientos más gratificantes que he hecho nunca. Y lo mejor de todo, como he comentado muchas veces aquí hablando de los beneficios de hacerlo por la mañana, es que luego el resto del día se afronta con esa satisfacción del que ya ha se ha dejado las tareas importantes hechas antes de salir de casa. Una gozada vaya. Especialmente en el aspecto festivo-gastronómico:

La sopa de Navidad. Una de mis debilidades que mi mujer prepara de maravilla. Ha sido uno de los manjares de los que hemos disfrutado estos días. En los que también ha habido cardo con bacalao,ternasco al horno, pastillo de calabaza, etc. En fin: una locura.

Vermús con los amigos. Comidas y cenas de fiesta. Cafés y/o carajillos con pastas y turrones. Desayunos potentes a base de tostadas, mantequilla, mermeladas, Panettone.  Cervezas en "El Cortés" antes de cenar. Champanadas a media tarde. Cena en familia estilo mexicano (muy recomendable por cierto, en "El Dimas Fusión"). Hasta algún que otro gintonic. Ah, y un par de almuerzos en "El Alahambra", uno con mi padre y otro con los colegas. En fin, lo que se dice una semana gastronómica en toda regla pero sin freno de mano ni nada. A tumba abierta.  Y todo ello sin remordimiento alguno. Sin preocuparme para nada de la báscula ni del agujero del cinturón. Pensaréis que en realidad yo sólo salgo a correr por esto. Pues pensáis bien. Esa es mi motivación principal. Quizá la única.

Afortunadamente no todas las semanas son tan intensas como esta y no requieren salir a entrenar 5 días,  (curiosamente los mismos que la semana más exigente de mi plan para la  maratón). Pero si la ocasión lo merece, se corren cinco San Silvestres o las que haga falta.




Un pensamiento que que se me acaba de ocurrir (basado en hechos reales, aunque no tiene mucho que ver con el tema): Si una tarde pasas por casa de un amigo sin avisar y aparte de sacarte una cervecita, te abre una botella de buen vino y empieza a cortarte sin ningún tipo de moderación el mejor jamón  que hayas probado en tu vida... es que estás ante un amigo de verdad. Cuídalo.

Por último diré que lo de correr la San Silvestre de forma convencional lo he hecho en cuatro ocasiones en Barbastro. Y no está mal para pasar la tarde de fin de año.  Pero desde que me di cuenta de que se puede disfrutar perfectamente de los beneficios del correr  sin apuntarse a carreras... qué queréis que os diga.  Si hay que ir se va, pero ir por ir...