miércoles, 15 de enero de 2014

Un golpe bajo

El día de Navidad murió Germán Coppini. El alma de Golpes Bajos, uno de los grupos claves de la movida de los 80. Germán fue, en mi opinión, el cantante y letrista más personal de aquella época. 

De siempre me ha gustado la música, aunque nunca he sido en absoluto mitómano, ni con la música ni con nada en general.  Nunca llegué a tener tocadiscos. Si, me compré algún cassette, de Dire Straits, de Pink floyd, me grabé alguna cinta, de los Beatles, de Elvis, de Police, etc.  Mas tarde, en el año 86, me hice con una minicadena Pioneer en Escala. Es la que tengo todavía en el salón de mi casa, aunque no funcionan ni las pletinas, ni falta que hacen, ni el cd, eso ya me fastidia un poco más. Si alguna vez me da por poner algún disco, cosa que sucede rara vez, utilizo el dvd que tengo conectado a la misma. Estos antecedentes pueden dar una idea mi condición de melómano: de perfil bajo tirando a muy bajo.


Esta foto debe ser de los años 80. Antes de Golpes bajos, Germán Coppini ya había formado parte de Siniestro Total. Creó un estilo único en el que sus letras tristes, intimistas, lloradas más que cantadas, se acoplaban insólitamente bien con ritmos funkys, o salseros, creando una atmosfera realmente peculiar.

Y todo esto para decir que si tuviera que elegir a alguien que de verdad me ha conmovido con su música y sus canciones, ese sería Germán Coppini. Nunca lo vi en directo. A penas supe nada de él desde que dejó Golpes Bajos. Pero el único disco, de los pocos que guardo, al que le tengo algún apego, el único cuyas canciones he grabado primero en cassette, después en  mp3 y ahora llevo todavía en el móvil, es el doble CD recoplatorio de Golpes Bajos (Todas sus gabaciones 1983-85) publicado en 1990. Imprescindible.

Mi posesión discográfica más valiosa. Y casi la única.



Malos tiempos para la lírica. Una de sus canciones más emblemáticas que mantiene hoy toda su frescura.