sábado, 15 de diciembre de 2012

Garantía Garmin

Lo prometido es deuda.
Hace unas semanas hablé de que se me había roto la correa de mi Garmin FR110 (después de un año y medio de uso) y de lo bien que se corría sin estar pendiente del cuentakilómetros y demás. Allí mismo dije que me había puesto en contacto con el fabricante para intentar solventar el tema y que ya contaría como acababa el asunto.

Pues bien. Lo cuento:

A los dos días de hablar por teléfono con la delegación en España, que figura en el apartado soporte de la página de Garmin, recibí un correo electrónico con instrucciones concretas. Debía enviarles por email la factura escaneada y el número de la unidad (que figuraba en la propia factura). Dos días después de enviarles esa información  recibí otro correo en el que se me indicaba el número de referencia  RMA  que debía anotar en el paquete en el que debía enviarles el reloj a la dirección que me indicaban. De lo único que me tuve que preocupar fue de empaquetarlo, ya que los gastos de envío corrían por su cuenta.

Entregué el paquete un jueves en la empresa de mensajería que me indicaron. El lunes siguiente, mientras veía el telediario de la tarde, llamaron al timbre: Un paquete algo más voluminoso y pesado que el que yo había enviado:

  
Y es que me habían enviado un reloj nuevo con todos sus accesorios, banda pulsómetro, cargador, cables, etc.

Ojala todas las empresas tuvieran un servicio postventa así.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Castillazuelo-El Pueyo. Ida y vuelta por 5€ todo incluido. ¡Un chollo de carrera!

Este sábado participé por primera vez en esta coqueta carrera campestre, corta pero intensa, que se celebra en pleno somontano de Barbastro. Me apunté  media hora antes de que finalizase el plazo de inscripción y no me arrepiento de haberlo hecho.

El día de la carrera, a eso de las 9 me desayuné con un tazón de chocolate con picatostes. Fui generoso con ambos ingredientes. No se si es el desayuno más adecuado antes de una carrera, pero me sentó de maravilla. Luego me asaltaron las dudas de siempre: ¿Pasaré frío si voy de corto? ¿Camiseta térmica de manga larga ó manga corta y chaquetilla?  Como me había olvidado los pantalones cortos en Zaragoza, la parte de abajo dejó de inquietarme. Para la de arriba me decidí por la chaquetilla, que siempre me podría quitar y poner con facilidad si hacía falta.

Mi buen amigo José Manuel me llevó en su coche hasta Castillazuelo. Nada más llegar me encontré a varios colegas en esto del correr y del bloguear, como el Sr. Ornitorrinco y  Agus, que han escrito sus respectivas y personales crónicas sobre el evento. Poco antes de salir me di el gustazo de trotar un rato al lado de Goyo, leyenda viva del atletismo barbastrense, mientras charlábamos sobre el recorrido y demás. Un gran tipo este Goyo.

En la linea de salida la chaquetilla no me estorbaba en absoluto. Allí me junté con Manu y Nacho, con los que suelo coincidir desde mis inicios en esto, y nos echamos a correr desde las últimas posiciones. Entre todos me habían acojonado un poco con la dureza de la subida al Castillo, a pocos metros de la salida, pero pude coronar sin problemas y sin  echar pie a tierra. Todavía iba fresco. El resto de la subida al Pueyo, era un continuo sube y baja pero con más "sube" que "baja". El último tramo antes de la "escalada" final al monasterio es el que se me hizo más duro. Un par de repechos doblegaron mi voluntad y me hicieron subir andando unos cuantos metros. Eso si, me aseguré de que no hubiera fotógrafos a la vista. Uno tiene su orgullo. 


En una de las última rampas de subida al monasterio del Pueyo estaba Pepe Cubelos inmortalizando el momento. ¡Gracias por la fotos Pepe!

Después de beber y  recuperar un poco el aliento caminando, me lancé cuesta abajo de vuelta a Castillazuelo. Detrás aparecen Manu, Olga y Ana, tres pedazo de corredores con los que compartiría todo el descenso. 
Bajando a galope tendido oí que venían por detrás un par de corredoras que no parecían tener intención de aminorar la marcha para llevar una conversación -digamos- sosegada. Cuando se pusieron a mi altura identifique a Ana B., a la que ya conocía de otras ocasiones y que iba acompañada de otra chica, que luego me dijo que se llamaba Olga. También bajaba Manu bastante lanzado. Así que me integré en ese cuarteto con el propósito de hacer más llevadero el trayecto de vuelta. 

Total que iniciamos la bajada juntos, pero de tranquilos, nada. Algo me dijo que en ese momento  empezaba de verdad nuestra particular carrera. Antes de llegar a las faldas del Pueyo ya se iniciaron las hostilidades. Tácitamente me dio la impresión de que nos dividíamos en dos equipos "rivales": Olga y Ana contra Manu y yo. Ana y Manu no se mostraron, al menos abiertamente, muy implicados en esta "competición", salvo porque los dos corrían que se las pelaban. Quizá esa división fuera solo una elucubración mía.  Sin embargo entre Olga y yo quedó claro desde el principio nuestra posición: íbamos picados. 

Así en frío puede parecer algo ridículo, hasta de mal gusto, pero ¿Qué es toda competición deportiva sino un "pique" entre dos o más adversarios? Si, ya se que lo caballeroso sería medirme con los de mi categoría, pero está claro que no puedo compararme con "Veteranos C masculino" de primera, ni de segunda linea, así que si se tercia la ocasión, y hablando de carreras pedestres claro, me pico con quien sea, sin discriminar por razones de edad o sexo. Y por otro lado, dos no se pican, si uno no quiere.

Así que el trayecto final lo bajamos a toda leche, sin que se viera muy claro como acabaría aquello. La mayor parte era de bajada, pero había algún repecho que se hacía notar, y mucho. Hasta que por fin, alguno ya pidiendo la hora, llegamos al Castillo agrupados e iniciamos el  descenso del último kilómetro que tiene una pendiente realmente endiablada. Manu se tiró cuesta abajo como un loco. Olga hizo lo propio y se lanzó tras él a toda velocidad aunque perdiendo su estela poco a poco. Me fui detrás pero viendo resignado como se me escapaban. Me pareció una bajada realmente peligrosa para hacerla a tumba abierta (una pendiente puede que de más del 10%, encementada de forma irregular y con curvas cerradas). O sea que mi instinto de supervivencia me hizo echar el freno un poco, pero solo un poco. Sabía que los últimos 200 o 300 metros eran llanos y podría quemar ahí mis últimos cartuchos.

Y eso fue lo que hice. En cuanto se acabó la bajada eché el resto y me lancé a por Olga, a la que adelanté unos 100m antes de la llegada. Aun seguí acelerando hasta casi alcanzar  a Manu en la propia meta, pero ya no importaba. Al fin y al cabo éramos del mismo equipo... Aunque puede que todo fueran elucubraciones mías.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Entrenamiento solidario

Este domingo los del grupo 7:45, con los que suelo salir a correr siempre que puedo, organizaron un entrenamiento solidario por la zona del parque del agua. 

A pesar del frío y del cierzo  nos reunimos  una buena cantidad de personal en traje de faena. Después de que el Banco de Alimentos y la Cruz Roja recogieran las donaciones voluntarias de los participantes, se dio la salida a la primera sesión con un recorrido de 3,5 km y al poco, a la de 10 km.



Mª José y yo, antes de empezar a trotar. 
Mi mujer, que lleva en esto desde el verano, eligió el entrenamiento corto por prudencia, pero podría haber hecho el largo conmigo sin problemas. Esto me lo confirmó Pedro, de la organización,  que al  acabar  me dijo que la había visto llegar en las primeras posiciones. ¡Menuda es ella cuando se pone!

El recorrido por la orilla del Ebro, mi hábitat natural como corredor, estuvo de lo más animado esa mañana. La sombra que está al lado de la mía es la de Elena, asidua también a madrugar con el grupo 7:45 y con la que compartí gran parte del trayecto.

En resumidas cuentas: Una buena forma de encarar una mañana de domingo.

viernes, 23 de noviembre de 2012

¡Que bien se corre sin GPS!

¡Y sin reloj!
Esto viene a cuenta de que hace un par de días  se rompió la correa de mi Garmin FR 110. O sea el reloj con GPS que me agencié hace año y medio más o menos y que no he dejado de llevar puesto ni un solo día desde entonces.

Tengo que decir que como reloj de pulsera ha cumplido su función perfectamente, con el añadido de que, al conectarse a los satélites, siempre marca la hora exacta. Como gadget para correr, pues también se ha comportado de acuerdo a lo esperado. 
Me fastidia que se haya roto la correa porque no es de las que se pueden cambiar por otra, ya que forma parte del propio cuerpo del reloj. Así que he llamado al teléfono de Garmin y me han dicho que les envíe la copia de la factura y supongo que me cubrirá la garantía. Pero eso ya lo contaré en su momento. A ver como acaba el asunto.

Total que esta tarde, por primera vez como digo desde hace año y medio, me he ido a correr un rato sin mi Garmin en la muñeca. Al principio me he sentido como desnudo. Lo confieso. Pero enseguida he empezado a disfrutar de las ventajas de correr sin aparatejos encima:

Zona del parque del agua por la que suelo entrenar por las tardes en esta época del año.
Nada más salir de casa ya te evitas el rato que hay que esperar quieto a que el cacharrito localice los satélites. No es mucho tiempo, pero un minuto o dos plantado en medio de la calle cuando hace frío se hace bastante largo. Luego durante todo el trayecto, al no estar pendiente del ritmo que llevas, ni de los km, ni del tiempo, ni de nada, pues va uno mucho más relajado. No tiene nada que ver.

Conclusión:
No digo que estos trastos no tengan su utilidad en ocasiones, pero para salir a correr un rato por ahí, la verdad es que no hacen falta para nada. Más bien estorban. Y eso que el articulillo  titulado "Mi Garmin FR 110. Sencillo y eficaz", en el que contaba las bondades del mismo, ha sido y sigue siendo de lejos, el más visitado de este blog. Pero eso fue hace ya un año y medio.

domingo, 28 de octubre de 2012

Un éxito de carrera.

Resulta que hoy se celebraba en Zaragoza la 33 edición de la Carrera Popular por la Integración, que patrocinaba una caja de ahorros. La inscripción era gratuita y la entidad aportaba un euro por cada corredor que traspasase la meta al Banco de alimentos de Aragón. Total, unos 11000 euros que no habrán ido nada mal.

Foto: Heraldo
Esta es una carrera en la que lo "popular" desborda ampliamente a lo competitivo: lo que más abundan son familias enteras, padres, hijos, abuelos, carritos de bebes, etc. así como un gran número de participantes con discapacidades diversas. En resumidas cuentas, uno de los eventos  más participativos y solidarios de los que se realizan en Aragón.   

Aparte de todo esto, para mi esta carrera ha tenido una especial relevancia porque me han acompañado mi mujer y mi hijo pequeño (el mayor se ha quedado estudiando...) Y no solo han participado, sino que lo han hecho corriendo sin parar los 5km. Es cierto que el ritmo que se podía llevar no era demasiado rápido, pero para mi hijo Eduardo ha supuesto un reto importante, pues nunca había corrido una distancia semejante. Estoy muy orgulloso de él.

Mi mujer y mi hijo en nuestra primera carrera juntos. Se me cae la baba.

Y de mi mujer también claro, aunque ella ha llegado bastante sobrada, por la sencilla razón de que lleva desde el verano entrenando y corriendo conmigo. O sea que estoy encantado de tener una corredora en casa. 
Además, las mallas le sientan mucho mejor que a mi.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Maratón de Zaragoza 2012. Fotos

Hoy se ha celebrado el VI Maratón de Zaragoza y ya que no me he atrevido a correrlo, por lo menos me he acercado a animar un poco al personal y a sacar unas cuantas fotos. Lo que no he podido hacer es las dos cosas a la vez. Cuando animaba, animaba, y cuando hacía fotos, hacía fotos. Uno tiene sus limitaciones. 

La meta estaba en la zona de la Expo, así que como me quedaba cerca de casa me he presentado por allí unas 3 horas después de que se diera la salida. Había bastante animación, pero me ha dado la impresión de que la cantidad de público era muy inferior a la que se congregaría en el centro de la ciudad. Sobre todo, esa sensación se hacía patente en los últimos 200m que estaban vallados y sólo había acumulación de personal en los últimos 25. 

Poco antes del final  había un grupo de animación con muchos niños que cantaban y vitoreaban a los que iban llegando. Eso estaba muy bien, ya que parte del recorrido por la Expo estaba algo desangelado.

He tirado 261 fotos que se pueden ver en el enlace de abajo. Si alguien quiere alguna foto en tamaño grande sólo tiene que pedírmela a mi dirección de correo

La mayoría las he hecho en esta zona con luces y sombras porque me resultaba más atractiva la composición fotográfica, a costa de que quizá no todo el mundo quedara bien iluminado, pero... es lo que hay.

Pedro J. y José Luis, del grupo 7:45 a pocos metros de la meta. Espero algún día estar a ese lado de la cámara.
Al fondo puede verse el grupo de niños y animadores que daban el último empujón.







domingo, 23 de septiembre de 2012

Mi media maratón del Somontano, 2012.

Esta ha sido mi quinta media maratón (mi tercera del Somontano) y, sin duda, la que me ha resultado más dura de todas, con diferencia. No se si ha sido el calor, la falta de entrenamiento, el exceso de confianza, o, seguramente, una mezcla de estos y otros factores, pero...  hacía tiempo que no las pasaba tan canutas.

Saliendo de Barbastro, todavía frescos . Muchos no imaginábamos lo que nos esperaba. (Foto J. Ribera)

En la salida nada hacía presagiar lo que me esperaba en las siguientes dos horas.  Me junté con mi amigo Antonio e iniciamos la carrera alegremente en medio del pelotón. Antes de llegar al paseo del Coso me di cuenta de que se había quedado algo rezagado y seguí para delante. Estaba claro que el ritmo que llevaba de 5m/km era demasiado rápido y habría que ir aflojando. ¡Y vaya si tendría que aflojar! Al poco de salir de Barbastro me encontré con Javi que llevaba el globo de 1:50 y ya le dije que este año no me veía con fuerzas para seguirle, como hice el año pasado con  su primo y con ese mismo globo. Pero lo que no me imaginaba es que me iba a desmoronar completamente y que iba a ser adelantado por la liebre de 1:55 y, ya al llegar a Pozán, por José Mari, que llevaba el globo de las 2:00 horas y que intentó animarme para que me reenganchara a su grupo. Pero nada. A esas alturas yo ya había perdido la capacidad de regular mi ritmo y por supuesto, de incrementarlo. Solo intentaba seguir corriendo y me consolaba la idea de que, cuesta abajo y con algo de sombra, quizá podría llegar a la meta. Ya antes de llegar a Pozán la oscura idea de retirarme había empezado a rondarme de manera insistente.

La bajada no me dio la tregua que necesitaba. Sólo  recuperé un poco el resuello con el cuarto de naranja que me dieron en un avituallamiento. De los botellines de agua apenas probaba unos sorbos, y eso que me paraba unos segundos para evitar atragantarme. Antes de llegar a Castillazuelo me emparejé con un corredor que me pareció  iba más o menos como yo y empecé a darle palique, entrecortadamente, con la esperanza de tener alguien al lado con quien compartir el tramo final que se me antojaba iba a  ser muy duro. Afortunadamente, Juanma, así se llamaba el  paciente chico de Tarrasa que me acompañó hasta Barbastro,  fue un gran apoyo para mi. La conversación no fue muy fluida, la verdad, pero cuando le balbuceaba - No puedo más. Tira tu Juanma, que yo me quedo-  el me decía - Venga! Que ya solo quedan 5 km! ,4.. ,3- Quizá en algún momento intercambiamos el guión.  Para animarnos descontábamos el último km, contando que en Barbastro el público nos llevaría hasta la meta de un modo u otro. Veía a lo lejos el Silo y la torre de la Catedral. Me parecía imposible llegar hasta allí. Estaba completamente agotado.  Me vino a la mente un articulillo que escribí antes del verano sobre lo duro que es correr  y me dije que lo de que cada zancada pone a prueba tu fuerza de voluntad, no lo había experimentado en serio hasta ese momento. ¡Y lo que me quedaba!

Aquí con Juanma a punto de encarar el repecho del silo. Aunque parece que no voy mal, en realidad iba ya muy tocado y no se de donde saqué  fuerzas para  saludar a la cámara. (Foto. J. Latre)

La temible subida del Silo estuvo a punto de ser la puntilla final. Y eso que justo antes me estaban animando un grupo de amigos arengados por Nathalie a los que casi no pude ni mirar para agradecérselo.  Hacia la mitad me puse a dar unos pasos. No podía con mi alma. Suerte que Juanma me dio el último empujón y me hizo volver a trotar. - ¡Venga hombre! ¡Ahora no puedes parar! - Unos metros más de agonía y al final coronamos la subida. El tramo por las calles de Barbastro estaba muy animado, pero casi no pude disfrutar de ese recibimiento, como en anteriores ocasiones. Solo pensaba en que tenía que llegar a la meta como fuera. En el tramo final estaban mi familia y varios amigos. Ni me acerqué a entrechocar sus manos. Sólo podía concentrarme en cruzar la meta. Y al final, ¡La crucé! Con los brazos en alto y totalmente exhausto.

A solo un par de metros de la linea de meta. La foto no es que esté borrosa. Es que  llegué así de hecho polvo. (Foto J. Ribera)

La marca que hice en esta carrera, está 15 min por encima de la del año pasado. Es mi peor tiempo con diferencia. Pero... os aseguro que es la carrera de la que me siento más orgulloso.

jueves, 26 de julio de 2012

Porque yo tuve una banda de rock & roll.

Bueno, de rock lo que se dice rock tampoco era mucho. Eramos más bien una banda pop. Ya se aprecia en la foto lo modositos que estábamos todos sobre el escenario. Debía ser el año 1980. 

Esta actuación, que para más detalles fue la única del grupo, se encuadraba dentro de un festival que se celebró en el teatro principal de Barbastro y cuyo lema eran los valores humanos. Recuerdo que se presentaron varias agrupaciones de colegios  con canciones del tipo "ayer madre en las trincheras..." y cosas así. También estaba el grupo Acento, que por aquel entonces se llamaba "Borrasca" y que se presentó con algún tema en esa misma linea. Eran nuestros máximos rivales ese día, a pesar de ser amigos y de habernos dejado la mayoría de los instrumentos y el local de ensayo. 

Total que nosotros, dando la nota, nos presentamos a última hora con una canción en ingles "inventao" del grupo estadounidense "The Knak". La canción, que recomiendo escuchar de fondo mientras se lee esto para ponerse en situación, se titulaba "How can love hurt so much", y como desconozco si se conserva alguna grabación de nuestra  versión, se puede escuchar la original en el enlace anterior. Puedo asegurar que la nuestra sonaba prácticamente igual. En serio. Lo nuestro fue un éxito total de crítica y público.

Lástima que nuestra trayectoria musical fue algo breve, pero aun así nos dio la oportunidad de saborear lo que siente desde allá arriba. Y valió la pena. Si señor. 

De izquierda a derecha, Pepe al bajo, Carlos al micro, Jesús (al que llamábamos  "Joe"  en aquella época) a la batería,  yo  con mi guitarra naranja de fabricación propia,  y Juan a la otra guitarra.

miércoles, 11 de julio de 2012

Lo que cuesta correr. Inversión y rentabilidad.

Esta entrada, contrariamente a lo que da a entender el título, algo bastante habitual en este blog, no va sobre los dineros que cuesta practicar este deporte, que son pocos como ya comenté hace algún tiempo, sino sobre el esfuerzo que requiere estar dando brincos mas o menos acompasadamente mientras te desplazas de un sitio a otro durante media hora, o una hora, o más.



Y tengo que decir que si correr sale barato en términos económicos,  tiene un coste nada despreciable en cuanto a esfuerzo se refiere. No pretendo asustar a nadie, solo decir las cosas como son.  Pondré un ejemplo:

Yo, antes de echarme a correr, solía ir en bici algún día los fines de semana. Después de la media hora que dedicaba a hinchar las ruedas, sacar mi Orbea del trastero, subir a llenar el bidón de agua, etc., me hacía un recorrido de hora u hora y pico y regresaba a casa satisfecho del ejercicio físico realizado. Digamos que me encuadraba dentro de la gama baja de lo que son hoy los ciclistas domingueros, o sea, que era de los que llevan bicis de menos de 150 euros y por descontado no van con culote, ni con las piernas depiladas ni con ningún otro aditamento habitual para cualquier ciclista dominguero de los de gama media o media alta. Pero yo era feliz así.

Ahora me he convertido en un corredor dominguero de gama baja (DGB) o quizá de gama media-baja (DGMB), pues ya  no soy solo estrictamente dominguero: suelo salir a correr también un par de veces entre semana. 

La diferencia entre lo de antes y lo de ahora es muy simple:

Antes llevaba una vida sedentaria y ahora no. Y ¿Cómo es posible - se preguntará alguien - si sólo has cambiado la bicicleta por las zapatillas y sigues siendo un deportista del tipo DGB o DGMB?

Trataré de explicarlo:  

Hacer 10 ó 15 km con la bici en plan DGB puede suponer el mismo esfuerzo que darte un paseo andando hasta el mercadillo, estar un rato dando vueltas por allí y volver a casa chino chano. 

Para correr 10km sin embargo tienes que sufrir. Si. Por lento que sea el ritmo que lleves, cada metro supone un esfuerzo que va a poner a prueba tu voluntad. Cada metro. Del primero al último.  No hay llanos ni bajadas que valgan. No hay tregua. Hasta que llegas al final. Y es justo entonces, cuando cruzas la meta que te habías marcado, cuando empiezas a recibir los intereses de todo el esfuerzo invertido.  Y lo mejor es que los beneficios los vas recibiendo también a medio y a largo plazo, y se van acumulando a medida que vas entrenando. O sea, como la cuenta ING cuando estaba al 6%. Un chollo.

Está demostrado que se pueden obtener grandes beneficios  practicando otros deportes, entre ellos el ciclismo, por supuesto. Pero para un inversor del tipo DGB cuyo único capital es de sólo 2 o 3 horas a la semana, me atrevería a asegurar que no hay inversión más rentable.


lunes, 9 de julio de 2012

Como hacer una buena tortilla de patata. Receta fácil y rápida.

Hay miles de recetas circulando por ahí en las que se explica con detalle como hacer una tortilla de patata. Pero está claro que no es suficiente. Tras años de probatinas varias  voy a exponer a continuación la que en estos momentos considero como "mi receta perfecta" y a la que he llegado teniendo en cuenta las siguientes premisas:


  1. Debe ser una receta fácil.
  2. El tiempo de elaboración debe ser mínimo
  3. El resultado debe ser lo más parecido posible a esa tortilla de patatas ideal que todos tenemos en mente.
  4. Dos o tres cucharadas de aceite deben ser suficientes.
  5. El impacto sobre el estado de limpieza de la cocina tras la elaboración del plato debe ser similar al  de después de hacer una simple tortilla a la francesa. (este requisito es muy importante, al menos para mi)

Allá vamos:

Ingredientes (entre 2 y 4 personas, depende del hambre que tengan):

  • 5 o 6 huevos y 2 patatas medianas. (Lo importante es que el volumen de huevo debe ser como mínimo igual al  de patatas)
  • Un par de cucharadas de cebolla frita de bote. (Opcional aunque muy recomendable. Al que no le guste la cebolla que no ponga, allá el)
  • Un par o tres de cucharadas de aceite de oliva.
  • Un pellizco de sal.

Elaboración:


Se cascan los huevos en un bol. Hasta aquí todo normal.

 El ingrediente secreto: (Es opcional pero yo lo recomiendo totalmente) La cebolla frita o caramelizada le da el toque profesional. Podríamos hacerla en sartén, pero para obtener un buen resultado se debería cocinar separada de la patata y eso lleva su tiempo y demás.

Se baten los huevos con la cebolla frita y la pizca de sal y nos centramos en las patatas. Así mientras tanto, se va reblandeciendo la cebolla.

Ahora tenemos que trocear las patatas (previamente peladas, claro).

Contrariamente a lo que se suele hacer, que es cortar las patatas a rodajas, yo recomiendo cortarlas en dados algo más pequeños que si fueran para ensaladilla rusa. 

Ponemos la patata así cortada en un recipiente apto para microondas, preferiblemente de pyrex o similar,  mezclamos con el aceite y lo metemos en el microondas a máxima potencia durante unos 10 minutos. Tras los cuales podemos sacar el recipiente con cuidado de no quemarnos. Revolvemos con una cuchara comprobando como va la cocción e introducimos 3 o cuatro minutos más en el micro según consideremos necesario.
La patata debe quedar mas o menos así de cocida. Al estar cortada en dados no queda apelmazada, que es uno de los peligros cuando cocemos con el microondas.
 
Añadimos la patata (sin escurrir mucho el aceite) al huevo y mezclamos bien.

Finalmente calentamos un chorrito de aceite en una sartén anti-adherente  y vertemos la mezcla. La potencia debe ser entre media y alta.  Al cabo de dos o tres minutos debemos ir moviendo la sartén de modo que la tortilla se despegue del fondo y gire. Entonces un  par de minutos más y podemos darle la vuelta ayudados de un plato apropiado.

Como vemos, solo ha cuajado la parte superior de la tortilla. Ahora se trata de acabar de cocer por el otro lado sin que el interior quede completamente hecho.
Et Voila: Este es el resultado. Puedo prometer y prometo que está tan buena como parece.

Como digo el punto de la tortilla de patata es que el huevo no esté completamente cuajado en su interior.

Que aproveche.




miércoles, 4 de julio de 2012

Maneras de correr

Desde que me eché a correr hace ahora casi 3 años me he topado con todo tipo de corredores y corredoras. Algunos corren aparentemente sin esfuerzo, con un estilo elegante y fluido, otros lo hacen de una forma pesarosa, como si correr fuese para ellos un gran  sacrificio que por alguna razón deben afrontar, y entre estos dos tipos de corredor@s, me he encontrado una gran variedad de estilos distintos de correr.

Pero de lo que quería hablar hoy aquí es de las "maneras", o sea del comportamiento social que exhibimos cuando vamos corriendo por ahí. En este aspecto la variedad de casos queda reducida notablemente. Yo diría que todos los corredores nos podríamos clasificar en dos tipos: los que exhiben buenas maneras y los que no. Dicho de otro modo: los que saludan cuando hay que saludar y los que no lo hacen.

Me explico por si no queda claro:

Si vas corriendo un día por el parque y tienes que ir haciendo slalom para no chocarte con los que vienen corriendo en dirección contraria, es obvio que no debes saludar a todo el que se cruza contigo, salvo que lo conozcas, si no quieres que te tomen  por idiota.  

Pero si vas corriendo por un camino a una hora intempestiva y te encuentras con un colega cada dos o tres kilómetros, lo normal creo yo es decir "Hola", o "Buenos días", o saludar con la mano, o aunque sea con un simple arqueo de cejas. En mi humilde opinión pienso que esto es lo correcto y lo que se debe hacer.

Pero como decía, no todo el mundo ostenta buenas maneras cuando está corriendo. He elaborado una estadística bastante sui géneris sobre el asunto, pero que puede dar una idea de la situación:


Lo de que haya un 35% de corredores que no saludan me parece hasta cierto punto un porcentaje asumible en el que podríamos englobar a los tímidos, a los huraños, a los que se creen que lo que están haciendo es demasiado importante para perder el tiempo saludando (estos serían los peores), a los simples despistados, etc.

Pero lo que no me acaba de cuadrar es el porcentaje de féminas que no saludan. Supongo que al ser yo un observador del género masculino estoy interfiriendo en la objetividad de la observación. Lo de "no habléis con desconocidos", prudente consejo que daban todas las mamás a sus hijos y especialmente a sus hijitas, debe subyacer incluso en señoras ya entraditas en años.

Saludos.


miércoles, 27 de junio de 2012

Futbol 3 - Atletismo 1.

Este pudo ser el resultado del desigual enfrentamiento entre el partido de fútbol España-Francia del pasado sábado y la carrera 10k - Fiestas de San Ramón que se celebró el mismo día y a la misma hora por las calles de Barbastro. Cuando me inscribí, tres días antes,  ni me di cuenta de lo del fútbol. Pero bueno, aunque el partido tenía su interés, ya estaba inscrito y no era cuestión de echarme atrás. 

Fue peor cuando vi la camiseta que te dan al recoger el dorsal. Que me perdone el diseñador, (no es nada personal, en serio, y seguro que hay gente a la que le gusta) pero ni ciego de birras me la pondría  ni para bajar al trastero:


A pesar de las circunstancias, la carrera en si no estuvo mal. Eso si, me la tomé con bastante calma. Desde el principio salí regulando con la intención de no sufrir. Tanto es así que en el primer paso por el puente de San Francisco mi madre, que me estaba animando, le dijo a mi padre por lo bajo: - ¡pero si va el último! - No mama, que aun queda gente por ahí detrás. Al rato me reconoció mi tía Asunción que me dijo -Ojo hijo mío, no te sofoques. - Tranquila tía que voy bien. Total que a los 52' más o menos crucé la meta, dejé el chip, me comí una rodaja de sandía, y me fui a casa a cenar.  Aun tuve tiempo de ver el final del partido. 

lunes, 18 de junio de 2012

La bolsa del corredor y el Gollum . 10k zgz 2012

Hace  una semana que corrí la 10k de Zaragoza. Fue una de las carreras en las que peor lo he pasado. Una mezcla de escaso y mal planificado entrenamiento, calor y una cena poco apropiada la noche anterior minaron mi, ya de por si, no demasiado boyante forma física. 

Comencé con la vaga idea de bajar de los 50 minutos, pero sin mucha fe, la verdad. Hacia mitad de carrera  me di cuenta de que no iba a poder mantener el ritmo por debajo de 5min/km. Así que me resigné a ser adelantado por un montón de gente en mejores condiciones que yo. Ya en pleno declive, sufriendo para no perder demasiado los papeles, debió de tomarse esta foto:


Sería por el km 6 más o menos cuando apareció a mi lado la grácil atleta que se ve en la imagen. A penas pude acompañarla unos metros. No me extraña que ante tal desaire no me dirigiera la palabra. Me adelantó tan ligera como el globo de 50'. En fin.

Menos mal que tras cruzar la meta y recoger la bolsa del corredor me empecé a recuperar. Esto de la bolsa es un asunto importante del que no se suele hablar. Por eso, con espíritu constructivo, voy a describir en detalle el contenido de dicha bolsa y mi valoración subjetiva sobre los distintos elementos que allí me encontré:

Botellin de agua de 500cc: Muy oportuno y necesario: 8/10

Plátano: También muy apropiado para recuperar fuerzas. Me lo zampé, quizá demasiado deprisa, después de beberme el agua. 9/10

Naranja: Esta bien, pero no me apetecía y me la guardé para casa. 6/10

Chocolatina derretida: Con el calor que hacía no parecía muy indicada. La tengo en la nevera a la espera de mejor ocasión. 5/10

Napolitana embolsada: No está mal, pero tampoco apetecía mucho. Se la comieron mis hijos al día siguiente para desayunar. 6/10

Vaso de Aquarius: No venía en la bolsa. Había que hacer cola, pero valía la pena. Me lo bebí poco a poco después del plátano. 9/10

Botellín de cristal de cerveza sin alcohol sabor manzana, caliente: Este es el tercer año que me propongo no volver a beber más cerveza de la Zaragozana después de ver ese "regalito" en la bolsa. ¿Puede haber una acción publicitaria más nefasta? Si quieres publicitar la bebida, pon un vale para tomarte una fresquita allí mismo, pero no cargues al personal con ese muerto. Por favor! Estuve tentado de dejarla en la barra que tenían allí y montarles un numerito, pero me contuve, afortunadamente. Me limité a dejarla encima de una de sus mesas. Que les aproveche. 0/10


Bolsita de Jumpers: Impresionantes. Ya he comentado en alguna ocasión mi debilidad por estos snacks, y en concreto por esta marca, Jumpers, que está ubicada en Ejea de los Caballeros, Zaragoza. Si, tengo que reconocer que soy adicto a estas chuches, pero ojo, tambien tengo que decir que mantengo muy a raya esa adicción. Del mismo modo que el sufrido protagonista de la  película Misery solo se fumaba un  cigarrillo cuando acababa una novela, yo sólo me como una bolsa de Jumpers cuando acabo la 10k de Zaragoza. Osea, una vez al año. 10/10


Este delirante pero delicioso cóctel de hidratos de carbono, grasas saturadas, saborizantes y colorantes me arreglo definitivamente el cuerpo mientras volvía andando a casa después de la carrera. Al pasar por el parque de Miraflores unos críos se quedaron mirando la bolsa como suplicando que la compartiera con ellos. Ilusos. Los pobrecillos ni sospechaban que yo en realidad  era el Gollum y ese era... ¡mi tesoro!

jueves, 7 de junio de 2012

3 ventajas del correr frente a otros deportes.

En estos tiempos que corren, el dedicar un tiempo al ejercicio físico, algo tan recomendable para la salud física y mental del personal, podría parecer superfluo, incluso frívolo, sobre todo si la práctica de ese ejercicio conlleva un desembolso mensual, por pequeño que sea. 

En estos casos, y en cualquier otro, ¿porque no?  lo mejor es... echarse a correr.

Veamos porque:
  • Es más barato: La única equipación imprescindible son unas zapatillas, que se pueden llevar como deportivas de calle y que no tienen porque ser más caras. (Mis primeras Mizuno (ver foto a la derecha) me costaron 64 euros hace casi dos años, y todavía las uso para entrenar cuando voy a Barbastro). Y lo mejor de todo es que no necesitas pagar por utilizar ningún tipo de instalación deportiva. Sales a la calle y ya está.
  • Es más fácil: Las reglas son sencillas: Sólo tienes que correr. Y se puede practicar en cualquier sitio, en solitario o acompañado, según se tercie. Y si te vas de viaje a donde sea, por trabajo, de vacaciones, o  al  entierro de un familiar en Cáceres, siempre puedes llevarte discretamente las zapatillas y un pantalón corto en el equipaje de mano. Prueba a hacer lo mismo con una bicicleta...o una simple raqueta.
  • Cunde más: No hay otro deporte que te de más por menos. Uno podría pensar que hay algunas actividades que, en el mismo tiempo, consumen  más calorías, como nadar. Si, puede ser, pero hay un pequeño inconveniente: a no ser que tengas la piscina en casa (y climatizada, si quieres estar en forma todo el año), si sumas los tiempos de ir y venir, cambiarte, etc.,  para 1 hora de ejercicio neto, inviertes como mínimo 2, aparte del asunto económico, claro.
En mi primera media maratón, la del vino del Somontano. Con los viñedos al fondo y el mismísimo Sr. Ornitorrinco marcando el ritmo. ¿Quien no se engancha con este arranque?

viernes, 25 de mayo de 2012

¿El Orinoco?


Pues no. El río Ebro. Pero así de frondoso lucía hoy al amanecer, en Zaragoza.

Con la llegada del calor he iniciado la campaña de entrenamientos matutinos de los que ya hablé el año pasado. Por supuesto los sigo recomendando para todo aquel o aquella que pueda. Os aseguro que después de haber estado inmerso en este espectáculo, del que aquí solo muestro una imagen, pero que estaba aromatizado con la esencia misma de la primavera y con una muy apropiada banda sonora interpretada por los pájaros del bosque de ribera, uno llega a la oficina... con otro aire. Con esa sonrisilla pícara del que  paladea  un íntimo y regocijante secreto: "Si supierais donde he estado esta mañana, cuando amanecía..."

lunes, 21 de mayo de 2012

La veteranía es un grado. Crónica de la media maratón de Zaragoza 2012.

Lo que son las cosas. A pesar de que hace menos de tres años que empecé a coleccionar camisetas de poliester (en cada carrera que haces te dan una), y aunque desde entonces, lógicamente, siempre he corrido en categoría "veteranos", esta ha sido la primera carrera en la que he ejercido como tal. O sea, que he hecho de acompañante de un amigo que se estrenaba en el mundo de las carreras populares. Mi amigo Chema.

La verdad es que las semanas previas a la carrera no estaba muy convencido de poder cumplir dignamente con mi papel de "liebre". Este Chema siempre ha estado en buena forma a base de nadar, gimnasio, etc. Y aunque solo llevaba un par de meses entrenando, su progresión era evidente: Se hacía todas las semanas entre 30 y 40km con una tirada larga de entre 15 y 17 km. ¡Más de lo que yo entreno habitualmente! Y eso que el último mes intenté al menos aproximarme un poco a esos números. Pero nada, la única vez que pasé de 12 km fue justo un mes antes, con los de 7:45.

Y llegó el día de la carrera. Por suerte el calor de los días anteriores había desaparecido. La temperatura era ideal y corría un cierzo suave que no molestaba en absoluto. Tras las fotos de rigor nos metimos en la zona de salida.


En el Puente de Piedra antes de la carrera. Al fondo, El Pilar.

Fernando, otro amigo luciendo orgulloso el eslogan "eres de Almudevar"


Los primeros 15km los hicimos a un rtimo bastante rápido, demasiado para mi gusto. Yo me encontraba bastante bien, pero intentaba frenar un poco a Chema que iba lanzado.

Por el km 10.

Fue a partir del km17 o así cuando se empezó a acusar un poco el cansancio. Ahora era yo el que intentaba mantener el ritmo. El caso es que en un pis-pas nos plantamos en la linea de meta, que traspasamos  felices y contentos vitoreados por nuestras respectivas familias.



Chema y yo cruzando juntos la meta.

Fue una carrera estupenda. Los dos acabamos más que satisfechos. Chema como debutante y yo como "veterano". Al acabar lo celebramos tomando unas cañas en la plaza del Pilar. Seguro que repetimos.

domingo, 15 de abril de 2012

50 años corriendo. Y, como renunciar a un Ipad.


Pues eso. Que ayer hizo 50 años desde que hice mi entrada en este atribulado mundo. Y para iniciar las celebraciones de tan singular evento lo mejor era empezar el día corriendo.
Así que antes de las 8 de la mañana estaba ya en la calle dispuesto a unirme a la gente con la que suelo entrenar los fines de semana cuando estoy en Zaragoza. Hablo del grupo 7:45. Al grito de "¿Hay sitio?" y tras recibir una unánime respuesta afirmativa, me incorporé al pelotón que se dirigía ya hacia los galachos de Juslibol. Lloviznaba ligeramente y hacía fresquito, pero el viento estaba en calma. ¡Una mañana excelente! 

Normalmente el grupo se va disgregando en otros mas pequeños que van a diferentes ritmos y distancias. Yo suelo encuadrarme en el conocido como grupo "Z", que es el que lleva un ritmo más suave y con recorridos mas cortos, entre 12 y 14 km. Pero ayer, envalentonado por mi ya inequívoca madurez, me uní a unos cuantos que iban un poco más allá y fuimos hasta el puente de Monzalbarba. Nunca me había aventurado tan lejos. Todo el camino discurría por sendas húmedas y mullidas que atravesaban los bosques de ribera junto al río Ebro. Un lugar espectacular para correr.


Total que cuando llegué a casa el Garmin marcaba 19km justos. Mi entrenamiento más largo hasta la fecha. Y aunque iba calado hasta los huesos, me encontraba fresco como una rosa.  Al entrar  me recibieron los besos y felicitaciones de mis hijos y de mi mujer y el delicioso aroma de un chocolate a la taza, que nos ibamos a zampar todos juntos para desayunar. ¿Puede un día empezar de mejor manera?

Pues aun había más. Después del desayuno, en el que por cierto, repetí de todo, me llevaron al salón donde me esperaba mi regalo de cumpleaños. No soy muy dado a permitirme gastos innecesarios. Y menos en estos tiempos que corren. Mi mujer, y también mis hijos, me conocen bien en ese aspecto. Así que estuvimos hablando días antes sobre el asunto. Quedamos de acuerdo en que lo de los 50 (aunque no se si yo mismo) se merecía, algo especial. ¿Quizá esa cámara fotográfica que llevo años esperando? Nada. Todavía no he visto el modelo que me gustaría, tal como expuse hace un tiempo en "Mi cámara ideal". ¿Y que tal un Ipad? ¡Glubs! Pocas veces le hacen a uno una oferta tan tentadora. ¿Que mejor excusa para hacerme con tan deseado juguetito? Pero tras pensarlo un rato lo vi claro. No. No iba a tener un Ipad. Por muy molón que sea. No quiero otro cacharro en casa que al final va a ser, seguro 100%, un nuevo generador de conflictos caseros. Bastantes hay ya, de conflictos y de cacharros. No me da la gana.


El Ipad que no he querido que me regalaran.

A parte de todo, a lo largo de la mañana fui recibiendo bastantes felicitaciones de amigos y familiares. Me hicieron mucha ilusión. Ah, y todas esas felicitaciones, como las cosas importantes de la vida, no costaban ni un solo euro. 

Por cierto, este fue mi regalo:




Un capricho no tan caro como un Ipad, aunque bastante más aparatoso. Pero con muchas ventajas: 
  • Suena mucho mejor.
  • Es mucho más bonito.
  • Dentro de 25 años seguirá funcionando perfectamente.
  • Y ¡No tiene conexión a internet! 


domingo, 1 de abril de 2012

¡Que bien se está sin tele!

Muchas veces he fantaseado con la idea de bajar la tele al trastero y acabar de una vez por todas con las trifulcas familiares y desastres varios que genera este endiablado invento. Si no es por la posesión del mando a distancia,  ese objeto mágico que infunde un poder casi absoluto a quien lo posee, es por los cansinos "espera, que ahora voy" ante las reiteradas llamadas para acudir a cenar, o a comer, o a lo que sea.  Y no solo conflictos. Quizá uno de las efectos mas perniciosos de la TV sea ese irresistible sopor, similar al generado por drogas del grupo de los hipnóticos u opiáceos, que deja a la parienta, o a uno mismo, totalmente fuera de combate antes de que acabe el telediario de la noche. Terrible

Aun con  estas razones y muchas otras mas, que las hay, lo cierto es que poca gente tiene el valor de dar ese trascendental paso: Deshacerse de la tele. Yo no conozco a nadie, pero algún día me gustaría ser parte de ese grupo de liberados, si es que existen.

Todo esto me ha venido hoy a la cabeza por culpa, o mas bien gracias a mi mujer.  Ha decidido aprovechar estos días  en que los críos están, uno con los abuelos, y el otro en un torneo de baloncesto por ahí por Tarragona, para pintar el salón.  
Sin duda, la operación era muy necesaria, aunque, en mi opinión, y creo que en la de la mayoría los de mi género, no parecía algo de una urgencia inaplazable. 

El caso es que nos pusimos manos a la obra. El viernes fuimos a por la pintura y el sábado empezamos con el zafarrancho. He de decir que en todo momento la que lleva el peso de los trabajos,  trasiego de enseres varios, enmascaramiento, pintura en sí, es mi esposa. Yo colaboro en algunas cuestiones logísticas, como ir a por la escalera al trastero, mover algún mueble, arrancar los "cuelgafacil" (que en absoluto podrían llamarse "quitafacil"), enmasillar agujeros, pintar parte del techo, llevar al pequeño a casa de los abuelos a Barbastro, cosa que hice el domingo por la mañana, etc.

Pero a lo que iba. El sábado por la tarde, tras dejar el techo acabado, ya empezamos a disfrutar de lo que era tener todo el salón empantanado y, por tanto, sin tele y sin sofás para repatingarse: Nos fuimos a cenar unos bocadillos por ahí, en una terraza. Tan rícamente. Hacía una noche estupenda. Cuando volvimos a casa, todo el mundo a la cama. 

Y eso fue solo el primer día. Como decía, el domingo viajé a Barbastro a llevar al crío pequeño y regresé después de comer. Según lo que hablaba con mi mujer por teléfono, la primera mano de las paredes del salón ya estaba dada. Ahora solo quedaba esperar hasta el lunes para dar la segunda. Sin niños. Sin tele. Toda una tarde de domingo.

sábado, 17 de marzo de 2012

Una semana de mucha nieve

Esta semana ha sido una de las más intensas de las que he vivido últimamente. El asunto es que  he participado  en un interesante curso de hidrología nival que se impartía en Biescas, como campamento base, pero que consistía fundamentalmente en prácticas sobre el terreno, para lo cual había que trasladarse todos los días a zonas nevadas como el Portalet, etc.  El responsable directo de que me animara a apuntarme al curso no fue otro que mi amigo Luis, que aparece en la siguiente foto sujetando una sonda graduada.


Como se puede apreciar, mi equipación para nieve se limitaba a unas botas de montaña y unas polainas prestadas. Suerte que Luís me dejó además unas raquetas con las que me pude desplazar, si no con elegancia, al menos decorosamente sobre el manto nival (snowpack en inglés). Lo traduzco porque otra de las características del curso era que en realidad se titulaba "snow-hidrology", y se impartía íntegramente en el idioma de su graciosa majestad. Así que el curso se convirtió también en una inmersión lingüística en toda regla. 

Esteven R. Fassnacht, de la Universidad de Colorado. Uno de los mayores expertos en nieve del mundo.  Fue un auténtico honor poder compartir muchas horas con él y con el resto de expertos  asistentes al curso.


Aparte de las largas jornadas  en la nieve (al menos para un novato como yo), de 9 a 16h y de las clases teóricas por la tarde de 18:30 a 20:30, aun tuvimos tiempo de salir a correr un par de días antes de desayunar. Todo un placer que tuve la oportunidad de disfrutar con, y.. gracias a, mi amigo Luís.

jueves, 23 de febrero de 2012

El atomizador prodigioso.

El otro día, mientras trotaba por lo que queda de lo que hace 4 años fue la EXPO 2008, me vino a la memoria un hecho curioso que me sucedió por aquellos días y que creo puede ser edificante recordar aquí, en este momento, por ejemplo.


No recuerdo exactamente si fue antes, durante o después de la muestra internacional, pero el hecho es que, sin duda al amparo de aquel evento, el Heraldo de Aragón obsequió, junto a uno de sus números, un filtro atomizador para fomentar entre sus lectores el ahorro en el consumo de agua. ¡Una gran idea!





Como ciudadano concienciado que soy, me hice con  un ejemplar del periódico antes de que se agotara. Cuando llegué a casa, satisfecho con mi "adquisición",  abrí el sobre promocional y leí atentamente  el folleto en el que se relataban las bondades del pequeño filtro como medio para disminuir el consumo de agua. Además el "kit" incluía una bolsa especial de plástico, de tres litros exactos, creo, para que pudiésemos cuantificar fácilmente y en nuestra propia casa el ahorro conseguido tras el cambio de difusor. "Miel sobre hojuelas", pensé yo. "Así podré enseñarles a mis hijos de una forma experimental y didáctica, la importante contribución que un pequeño gesto  puede suponer para el consumo de agua en una familia, en una ciudad o incluso, a escala global." 


Ya tenía previsto el guión. Tras hacer las mediciones, calcularíamos el porcentaje de ahorro obtenido y después, como ejercicio, les propondría estimar lo que eso supondría si, por ejemplo, la mitad de la población de Zaragoza adoptase una medida similar. También podríamos calcular el ahorro en euros viendo el precio del metro cúbico en la factura del agua. Etc. etc. El asunto se presentaba interesante.

Así, mientras preparaba meticulosamente los materiales para el  experimento, fantaseaba con la idea de que algún día, en un futuro, cuando alguno de mis hijos estuviera enjuagando la maquinilla de afeitar en el lavabo quizá recordaría con una sonrisa  aquel día en que su padre le enseñó como ahorrar agua cambiando una piececilla que se enroscaba en la boca del grifo. Si. Sería probable que ese momento pasase a formar parte de aquellos recuerdos de la infancia que perduran para siempre. Que incluso se transmiten a los nietos. Quien sabe.  

Así que, con la posteridad como perspectiva, y aunque los críos no parecían tan entusiasmados como yo hubiera deseado, empezamos el experimento. Colocamos la bolsa medidora en el grifo de la cocina y cronómetro en mano, medimos el tiempo que tardaba en llenarse. Para ser más cuidadosos repetimos la medida dos veces con idéntico resultado: 8,5 segundos. Perfecto. Ya solo faltaba desenroscar el viejo filtro y roscar el atomizador para volver a medir. Con la ayuda de unos alicates el cambio fue sencillo. El tiempo de llenado fue de 6,2 segundos, tras repetir la medida tres veces y ver que no había errores. 

¡¡FRACASO ABSOLUTO!! corearon mis hijos al unísono. ¡Con el nuevo atomizador el consumo aumentaba un 25%! Adiós eternidad.

En vano intenté justificar el fiasco diciéndoles  que la cal a lo largo de los años habría obturado parcialmente el filtro antiguo, y que por eso..

En fin. Que mi cuento de la lechera, versión medioambiental, acabó tan bruscamente como el original. Y es que los clásicos, nunca pasan de moda.


sábado, 18 de febrero de 2012

Más Cierzo.

Aquí en Zaragoza llevamos más de un mes soportando unas rachas de viento heladoras que no han parado ni un solo día. Es el cierzo. Esa flecha que casi siempre aparece en los mapas del tiempo en mitad  de Aragón y que suele ir acompañada del comentario "..viento fuerte en el valle del Ebro.."
Bueno. Pues una cosa  es verlo en el telediario y otra vivirlo durante mes y medio seguido. Tiene su cosa.

Zaragoza. Domingo, día 12.  8 de la mañana. -3ºC. Cierzo fuerte:


Todo el vallado que circunda la zona del mercadillo, junto a la moderna estación intermodal, lucía engalanado como se puede apreciar en la imagen. Pensé en que un buen pedazo de esa valla quizá no desentonaría demasiado en  ARCO, aunque habría que fijar los elementos del mural con pegamento, etc. 

Supuse que a lo largo del día, a pesar de las inclemencias,  con el trasiego de personal y mercancías propios de una mañana de mercadillo, se irían añadiendo muchos más elementos a  tan singular collage.

Y así debió ser, por que cuando por la tarde volví a pasar por allí, una cinta policial acordonaba parte de la alambrada, que había cedido finalmente ante la furia del Cierzo, a quien imaginé como un artista iracundo que, descontento con el cuadro que está pintando, lo tira al suelo de una patada con caballete y todo.

domingo, 5 de febrero de 2012

Cierzo con sabor a mar. Una foto muy televisiva.

El viernes pasado, cuando pasábamos junto a la Estanca de Alcañiz con unos compañeros de trabajo, me sorprendió ver el oleaje que producía en este pequeño embalse el fuerte y helador cierzo que soplaba ese día. Aprovechando que llevaba mi cámara les convencí para que parásemos un momento y me acerqué todo lo que pude a la orilla, donde me encontré con un espectáculo todavía mas impresionante: Las olas rompiendo contra las rocas  entre ramas y tallos completamente cubiertos de hielo. Parecía el mismísimo mar del norte.

Tomé unas cuantas instantáneas y cuando llegué a casa elegí la que mas me gustaba y la envié a los programas del tiempo de Aragón TV y de TV1 con la esperanza de que la seleccionaran en alguno de estos informativos. Esa tarde estuvimos en un cumpleaños con mi hijo pequeño y llegamos a casa tarde. Así que no vi si aparecía mi foto o no. No obstante, por la noche, al revisar el correo electrónico vi que Lolumo me había contestado diciendo que la iban a poner esa noche. Lástima, no pude ni avisar a mis padres por lo menos para que la vieran. Con lo que les gusta eso. 

Total que al día siguiente me llama mi amigo Tote para decirme que si era yo el de la foto de Alcañiz, que  había visto en TV1. Vaya hombre. Menudo exitazo. Para un día que no veo el tiempo y me sacan una foto en los dos programas. Suerte que  con esto del internet lo he podido ver y grabar para enseñárselo a mi madre, que por cierto, también salió esta semana en las noticias de Aragón TV hablando del Moliné. Estamos de un mediático que nos salimos.

Ahí va la foto:


lunes, 2 de enero de 2012

Extraño virus se expande sin control mientras las autoridades permanecen impasibles.

La realidad supera la ficción. Las películas y series de zombies, tipo "The walking dead" (los muertos vivientes, o también zombies) podrían tener una base mucho más real de lo que parece.

Típico zombi en la serie "The walking dead"

El virus, al que algunos ya han denominado como "The running crazy" ( los locos corriendo, se podría traducir)  además de ser sumamente infeccioso, tiene una serie de características que lo hacen realmente peculiar. De hecho, entre la comunidad científica hay muchos que dudan de que se trate de un verdadero virus y piensan que nos enfrentamos a algo totalmente desconocido.

Para situar el tema se adjunta extracto de un artículo aparecido recientemente en la prensa especializada:

Análisis comparativo del virus de  "The walking dead" (WD) con el "The running crazy" (RC)

Forma  de contagio:
En el caso de WD se transmite por mordedura o contacto de fluidos. Sin embrago el RC se contagia sin necesidad de contacto alguno, simplemente por simpatía. Incluso se transmite a través de internet y las redes sociales, lo que lo convierte en un virus con una capacidad de infección sin precedentes.
             
Alias:
A los infectados se les conoce como "walkers" (caminantes) en el caso de WD  y  "runners" (corredores) en los afectados por el RC.

Vacuna o antídoto:
No se conoce en ninguno de los dos casos.


Curso de la enfermedad:
Mientras que la WD no remite en ningún momento en la RC se alternan episodios  de normalidad con crisis agudas.

Como detectar a un infectado:
Los infectados por WD son muy fáciles de detectar. Están podridos y tienen muy mal color.  El clásico zombi, vaya. Por el contrario los runners son más difíciles de identificar salvo en episodios de crisis. En esos momentos se les  reconoce sin problemas por su vestimenta y por que van corriendo.

Grupo de infectados con la indumentaria típica. Imagen de archivo captada este verano en Barbastro.

Última hora:
Durante la tarde noche del pasado 31 de diciembre se produjo uno de los episodios más virulentos a escala mundial.  Hordas de infectados tomaron las calles de prácticamente todas las ciudades del mundo sin que las autoridades hiciesen nada al respecto. Se rumorea que esta pasividad se debe a que ya hay muchos infectados entre los altos mandatarios a nivel mundial.

Seguiremos informando.