martes, 26 de julio de 2011

El sitio de mi recreo (versión casera)

Hace tiempo que tenía ganas de hacer una de esas peliculillas con fotos que quedan tan resultonas con un fondo musical. Pero ya puestos, me he dicho: ¿porque no pongo yo mismo la música? Lo de canturrear y  toquiñear la guitarra siempre me ha tirado.

Espero que el autor, Antonio Vega, desde donde quiera que ahora esté, sabrá perdonar mi atrevimiento y mis escasas dotes musicales. Nadie cantaba ni cantará  nunca esta canción como lo hacía él.
En fin, ahí va:
 (desafinando, pero con sentimiento...)



miércoles, 13 de julio de 2011

Supergirls en el Somontano

Después del post anterior, algo pesimista la verdad, hoy me siento justo al revés. Así es esto de vivir. Ha habido varias circunstancias positivas que han influido en este súbito cambio de ánimo y todas ellas son dignas de mención, pero aquí solo voy a comentar la que tiene que ver con el título de este blog. 

Resulta que anteayer a eso de las 7 de la mañana me eché a correr por la carretera de Cregenzán como he venido haciendo cada dos o tres días desde que comencé mis "vacaciones" la semana pasada. Normalmente me suelo cruzar con andarines en grupo o solitarios (mayormente mujeres, todo hay que decirlo) y algún ciclista, pero últimamente no me había cruzado con nadie corriendo


Manoli, Ana, Eva y Ana. ¡Que majas son estas zagalas! ¡Y lo en forma que están!

El caso es que al poco de cruzar el puente de San Francisco veo  a una chica que va trotando delante mío. Antes de salir de Barbastro me pongo a su par y la saludo con un cauteloso "Hola, que tal". Ella, super simpática, me responde amablemente e iniciamos una animada charla mientras enfilamos las primeras cuestas a ritmo suave. Nos conocíamos de vista, como la mayoría de los de Barbastro, pero no nos habían presentado nunca, así que solucionamos el asunto y descubro que se llama Eva. Al rato ya vemos que tenemos amigos comunes y demás. Al final me dice que, si me apetece, al día siguiente ha quedado a las 7 de la mañana con otras amigas para ir a correr. Le digo que si puedo ahí estaré.

A las 7 en punto me presento en el lugar convenido. Está esperando Ana A. Creo que se sorprende un poco al verme, aunque ya la conocía. Mientras le explico por que estoy allí van llegando el resto. Hechas las presentaciones salimos hacia el camino de Barraón y me dejo guiar por una ruta inexplorada para mi y que acaba en el campo de Fútbol. El recorrido es de lo mas agradable a esas horas y mientras tanto vamos charrando de todo un poco. Hacia el final les pregunto si les importa que les haga una foto para mi blog. Al salir el tema les digo que me sorprende la casi total ausencia de féminas en el ámbito blogero en el que me muevo. Todas me responden casi al unísono que eso es porque en general las mujeres no "disponen" de tanto tiempo libre como nosotros para estas cosillas. Touché. Al final no puedo sino darles la razón. Por que la tienen. 

Cuando llego a casa mi mujer lleva ya  rato funcionando. Desayunos, camas, lavadoras, mochilas preparadas para  el campus de fútbol, etc., etc.
Ella también es una supergirl. De las mejores.






lunes, 11 de julio de 2011

¡¡Vacaciones!! Ese mito.

Hace ya años que me di cuenta de que esto de las "vacaciones"  no es otra cosa que uno mas de esos mitos maravillosos que solo existen de forma plena mientras  uno es un niño. Así lo veo yo. 

Aquella  holganza absoluta y despreocupada durante un interminable verano no se sostiene mas allá de la adolescencia, salvo en casos excepcionales y poco edificantes.

Sin embargo cuando hablamos de  nuestras vacaciones presentes, estamos inconscientemente evocando aquellas vacaciones primigenias y auténticas,  aun sabiendo que las de ahora no se parecerán casi en nada al  original. La realidad y las circunstancias cotidianas acaban desdibujando aquella romántica idea hasta desposeerla de gran parte de su significado.
Niños disfrutando de sus Vacaciones.

Da igual que nos embarquemos en el crucero mas caro, que hagamos el viaje mas alternativo, que pasemos el verano en el pueblo o que nos quedemos en casa reformando la cocina: Tras finalizar el periodo vacacional   es casi seguro  que en ninguno de los casos nos habremos aproximado siquiera a aquella plenitud soñada. Eso sí, en el último de ellos al menos tendremos algo realmente contundente que mostrar a las visitas.

Por supuesto que hay instantes, días, incluso semanas en los que si nos reencontramos con esa felicidad buscada. Menos mal. Pero a  mi parecer, estos momentos poco tienen que ver con el hecho de que uno esté de vacaciones o no. Eso es a lo que iba.